Tenemos juegos que llegan haciendo mucho ruido… y otros que lo hacen en silencio, pero terminan sorprendiendo. Etrange Overlord pertenece claramente al segundo grupo. Lo nuevo de Sohei Niikawa, mente creativa detrás de Disgaea, apuesta por una mezcla poco habitual dentro del género: acción en tiempo real, elementos de rol y un inesperado toque musical que le da una identidad muy particular.

Lejos de limitarse a replicar fórmulas conocidas, este título propone una experiencia desenfadada, exagerada y con un humor muy marcado que bebe directamente del anime. Además, el trabajo artístico de Shinichiro Otsuka (conocido por Re:ZERO) refuerza esa personalidad con un diseño visual muy reconocible.

El resultado es un juego que, sin reinventar el género, consigue destacar por su frescura.


Del drama al caos absoluto

La historia arranca con un planteamiento bastante oscuro. Étrange von Rosenburg, una joven noble, es acusada de asesinar al rey y ejecutada sin piedad. Pero lejos de terminar ahí, su historia da un giro radical cuando despierta en el inframundo.

Y es justo en ese momento cuando el tono cambia por completo.

En lugar de buscar redención o venganza, Étrange decide abrazar el caos. Su objetivo no es salvar a nadie ni restaurar ningún orden, sino disfrutar de su nueva vida infernal a su manera: con dulces, excesos y un ejército de aliados tan extravagantes como ella.

A lo largo de la aventura iremos reclutando personajes muy distintos entre sí, cada uno con su propia personalidad, habilidades y momentos destacados. Este enfoque hace que la narrativa esté cargada de situaciones absurdas, diálogos exagerados y escenas que rozan lo surrealista.

El juego no pretende ser profundo en lo argumental, pero sí entretenido. Y en ese sentido, cumple con creces.


Acción, estrategia y un toque musical

A nivel jugable, Etrange Overlord apuesta por un sistema de combate en tiempo real con ciertos matices estratégicos. No es un RPG tradicional al uso, ya que combina acción directa con decisiones tácticas, especialmente a la hora de elegir qué personajes llevar a cada misión.

Uno de los aspectos más llamativos es cómo introduce elementos musicales dentro de la experiencia. En determinados momentos, la narrativa se transforma en pequeñas secuencias cantadas que rompen el ritmo habitual del juego. Lejos de sentirse fuera de lugar, estas escenas encajan con el tono desenfadado de la aventura.

En combate, el sistema gira en torno a un pentagrama que aparece en el escenario. Sobre él van surgiendo distintos elementos: potenciadores, objetos, habilidades especiales… Saber cuándo y cómo utilizarlos es clave para salir victorioso.

Además, los combates están limitados por tiempo, lo que obliga a jugar de forma agresiva y eficiente. No basta con sobrevivir, hay que hacerlo rápido.


Un infierno dividido pero funcional

El mundo del juego no es completamente abierto, sino que está estructurado en áreas conectadas entre sí. Cada zona presenta objetivos concretos, generalmente centrados en conquistar torres o bases enemigas para avanzar.

Aunque puede parecer limitado, este enfoque funciona bien dentro del diseño general. Permite mantener un ritmo constante y evita que la experiencia se diluya en tareas innecesarias.

A medida que progresamos, también se desarrollan historias secundarias que amplían el trasfondo de los personajes. Algunas están centradas en aliados concretos, mientras que otras, como las misiones del chef, aportan recompensas en forma de recetas que ofrecen ventajas en combate.

El sistema de progreso se completa con un mapa global que se desbloquea tras avanzar lo suficiente, facilitando el desplazamiento entre zonas ya conquistadas.


Gestión y base: más importante de lo que parece

Conquistar el infierno no es precisamente una tarea sencilla, por lo que preparar bien a nuestro equipo se vuelve fundamental antes de afrontar los combates más exigentes. Para ello, la base de operaciones juega un papel clave. Este espacio, que funciona como una especie de vehículo central, actúa como nuestro refugio y centro de gestión, permitiéndonos acceder a distintas instalaciones que facilitan enormemente la progresión.

Étrange, fiel a su personalidad, tiene una debilidad clara por los dulces, y esto se refleja directamente en la jugabilidad. En la cantina podemos elaborar diferentes recetas siempre que contemos con los ingredientes necesarios. Lejos de ser un añadido superficial, este sistema cobra bastante importancia, ya que los platos proporcionan mejoras muy útiles durante las batallas, haciendo que la recolección de recursos merezca realmente la pena.

Por otro lado, la tienda de Chortie se convierte en otro punto imprescindible dentro de la base. Aquí podemos adquirir todo tipo de objetos, desde materiales de fabricación hasta consumibles que aparecerán durante los combates, además de comida o nuevas recetas. También es posible vender aquellos objetos que ya no necesitamos, lo que nos permite obtener ingresos adicionales y gestionar mejor nuestros recursos.

A medida que ampliamos nuestro equipo de aliados, la base también evoluciona. Se desbloquean nuevas funciones y mejoras que aportan mayor profundidad al conjunto. Por ejemplo, ciertos personajes permiten acceder a mejoras de armamento, aumentando tanto el alcance como el daño de nuestros ataques. Esto hace recomendable administrar bien los materiales y centrarlos en los personajes que más utilizamos.

Además, la base también sirve como punto de acceso al multijugador, donde podemos compartir la experiencia con otros jugadores en partidas de entre dos y cuatro personas. Eso sí, este modo introduce algunas limitaciones para mantener el equilibrio, como la imposibilidad de activar el modo historia o de beneficiarse de ciertas mejoras, como las relacionadas con la cocina.


¡Ojo con las revueltas! mantener el control no es fácil

Gobernar nunca ha sido fácil y aquí tampoco lo es, porque no puedes mantener a todo el mundo contento. En los territorios que conquistamos hay que estar atentos al nivel de descontento: si sube demasiado, los enemigos pueden iniciar una revuelta. La única forma de mantener el orden es conseguir victorias junto a nuestros aliados, lo que ayuda a disuadir a los disidentes y mantener controladas las zonas.

Para poder ver el nivel de descontento en el que se encuentran dichas zonas, así como las misiones que quedarían por completar de las torres ya conquistadas, se hace desde el mapa del mundo. En caso de que se inicie una revuelta, no queda otra opción que regresar a la zona afectada por el descontento y reconquistar las torres donde los enemigos se hayan alzado contra nuestro gobierno.


Apartado gráfico: puro estilo anime

La influencia de Shinichiro Otsuka es evidente desde el primer momento, y se traduce en un apartado artístico con mucha personalidad. Los personajes presentan ese estilo claramente inspirado en el anime, con proporciones cercanas al chibi y expresiones exageradas que encajan perfectamente con el tono desenfadado del juego. Cada uno cuenta con un diseño propio que refleja muy bien su carácter, mientras que los escenarios están cuidados al detalle y resultan visualmente atractivos y coherentes con el mundo que se nos propone.

Los efectos visuales también beben directamente de la estética japonesa, reforzando la ambientación y ayudando a que todo tenga una identidad muy marcada. A esto se suma un trabajo de animación bastante fluido, que acompaña muy bien tanto la acción como los momentos más humorísticos. Gracias a ello, las situaciones más absurdas o cómicas funcionan especialmente bien y consiguen arrancar más de una sonrisa durante la p


Apartado sonoro: música que marca la diferencia

La banda sonora, compuesta por Noriyasu Agematsu, es uno de los puntos fuertes del juego. Combina temas dinámicos para los combates con piezas más teatrales en los momentos narrativos.

Las secuencias musicales, además, aportan personalidad y refuerzan el tono único del título.

El doblaje en japonés también suma, con interpretaciones que encajan perfectamente con el carácter de los personajes.


Duración

Según el nivel de desafío que elijas, la experiencia puede variar bastante. El llamado modo dulce está pensado para quienes prefieren centrarse en la narrativa y avanzar sin demasiada presión, mientras que la dificultad estándar plantea un reto algo mayor y exige más implicación por parte del jugador. Como es de esperar, esta elección influye directamente en la duración de la aventura.

En líneas generales, el juego ronda las 15 horas de contenido, una cifra más que aceptable que puede ampliarse si decides profundizar en todas sus posibilidades, explorar cada rincón y completar actividades adicionales. Y lo cierto es que invita a ello, porque su propuesta jugable resulta lo suficientemente entretenida como para querer exprimirla al máximo.


Conclusión

Etrange Overlord es una propuesta diferente dentro del género RPG. No busca ser el más profundo ni el más ambicioso, pero sí uno de los más entretenidos.

Su mezcla de acción, humor y elementos musicales funciona mejor de lo que cabría esperar, y su estilo desenfadado lo convierte en una experiencia muy disfrutable, especialmente para los fans del anime.

Puede que tenga algunas carencias, como la falta de traducción o ciertos elementos de calidad de vida, pero no empañan un conjunto que destaca por su personalidad.


Lo mejor

  • Estilo artístico muy atractivo y coherente
  • Banda sonora variada y con identidad
  • Jugabilidad dinámica y accesible
  • Humor constante y bien integrado

Lo peor

  • Ausencia de traducción puede ser una barrera
  • Falta de minimapa en algunas situaciones
  • Estructura algo repetitiva a largo plazo

Ficha técnica


Desarrollador: Gemdrops, Inc. Superniche LLC
Editor: Nis America, Inc.
Plataformas: PlayStation 5, Nintendo Switch, PC
Género: Action-RPG

Nota final: 8 / 10

Un RPG diferente, divertido y con carácter propio que merece la pena descubrir.

Este análisis ha sido realizado gracias a una clave de PC cedida por Nis America.

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