Ya hablamos de Ground Zero por lo que es, inevitable volver a hablar de sensaciones que creíamos perdidas. De esa incomodidad constante, de avanzar sin certezas y de sentir que cada decisión puede salir mal. En una industria donde el terror ha virado hacia la acción o la espectacularidad, este título apuesta por algo mucho más arriesgado: recuperar la esencia más cruda del survival horror clásico.
Y no lo hace desde la nostalgia vacía, sino desde el entendimiento real de lo que hacía especial al género.
Recuerdo perfectamente la primera vez que jugué a Alone in the Dark en los años 90. No entendía del todo qué hacer, los controles me parecían extraños y cada enemigo era una amenaza real. Años después, al rejugarlo, lo que más me marcó no fue el miedo, sino la satisfacción de descubrir sus secretos por mi cuenta. Ground Zero busca replicar a lo que sentimos con el primer Resident Evil, pero aquel ya me cogió con más bagaje en lo de luchar contra monstruos en 3d gracias a juegos como Ecstatica o Bio Forge.Hoy en día, esa sensación es difícil de replicar. Todo está explicado, todo está optimizado, todo está ya descubierto.
Pero Ground Zero intenta romper con eso.
Tabla de Contenidos
Una historia que apuesta por el misterio y la tensión
La premisa de Ground Zero nos sitúa en Corea del Sur, tras el impacto de un meteorito que ha provocado una zona de cuarentena. A partir de ahí, encarnamos a Seo-Yeun, una agente metódica y extremadamente profesional, que contrasta con su compañero Evan, mucho más relajado y cercano.
Este contraste funciona sorprendentemente bien. No estamos ante personajes excesivamente profundos —al menos en esta fase preview—, pero sí lo suficientemente bien construidos como para sostener el tono del juego. Hay momentos de tensión, pequeños respiros y una sensación constante de que algo no encaja.
Y eso es clave: Ground Zero no te lo da todo mascado. Te obliga a implicarte.

Ground Zero y su diseño: decisiones que importan
Uno de los aspectos más interesantes de Ground Zero es su estructura ramificada. Desde los primeros compases, el juego plantea elecciones sobre qué camino seguir, algo que afecta directamente a la experiencia: objetos, rutas e incluso encuentros cambian dependiendo de nuestras decisiones.
Esto no solo aporta rejugabilidad, sino también una sensación constante de duda:
“¿Habré elegido bien?”
Los escenarios, además, destacan por su ambición. Algunas zonas pueden alargarse durante horas, con múltiples rutas, puertas cerradas, atajos y secretos. Esta densidad recuerda a los clásicos del género, pero llevada a una escala mayor.
Eso sí, no todo es perfecto. En ocasiones, los entornos pueden sentirse excesivamente grandes, con habitaciones que parecen más de transición que realmente significativas. Cuando estás perdido, esto puede jugar en contra del ritmo.

Exploración, puzles y esa sensación de perderse (para bien)
Si hay algo que define a Ground Zero, es su apuesta por el descubrimiento.
Los puzles no son absurdamente crípticos, pero tampoco se resuelven solos. Exigen observar el entorno, leer documentos y conectar pistas. Y lo más importante: aceptar que perderse forma parte del proceso.
Aquí es donde el juego brilla especialmente. En lugar de guiarte constantemente, te empuja a pensar. A revisar el mapa. A volver atrás. A equivocarte.
Es un diseño que puede frustrar a algunos jugadores, pero que encantará a quienes buscan una experiencia más clásica y exigente.
Un combate exigente que va más allá del disparo fácil
En el apartado jugable, Ground Zero se aleja del enfoque puramente arcade y apuesta por un combate más técnico.
Seo-Yeun cuenta con mecánicas de esquiva y parada. La esquiva es relativamente accesible, pero la parada requiere precisión casi milimétrica. Dominarla puede marcar la diferencia entre sobrevivir o desperdiciar recursos.
Porque sí, la gestión de recursos vuelve a ser clave.
La munición escasea, y eso obliga a pensar cada enfrentamiento. ¿Disparas? ¿Huyes? ¿Te arriesgas al combate cuerpo a cuerpo?
Este equilibrio recuerda a los grandes referentes del género, pero con un toque moderno que lo hace más dinámico.

El gran problema: menús e inventario
No todo en Ground Zero funciona igual de bien.
El sistema de inventario es, probablemente, su punto más débil en esta versión preview. El espacio es extremadamente limitado, lo que obliga a una gestión constante que puede romper el ritmo.
A esto se suma un diseño de menús poco intuitivo. Cambiar de arma en medio del combate implica pausar la acción, lo que resulta frustrante en situaciones de tensión.
No es un problema insalvable, pero sí uno que debería pulirse antes del lanzamiento final.

Una dirección artística que entiende el terror clásico
Visualmente, Ground Zero demuestra tener una identidad muy clara.
Los escenarios apuestan por fondos que evocan la era de los 90, con cámaras fijas que no solo encuadran, sino que construyen tensión. Cada ángulo está pensado para incomodar, para limitar la visión y para generar incertidumbre.
Lejos de sentirse anticuado, este enfoque resulta refrescante en un mercado dominado por cámaras libres.
El diseño de personajes también cumple, y el doblaje —con momentos en coreano— aporta autenticidad al conjunto.
Rejugabilidad y dificultad: pensado para durar
Otro de los puntos fuertes de Ground Zero es su enfoque en la rejugabilidad.
Las rutas alternativas, los diferentes niveles de dificultad y las variaciones en puzles hacen que cada partida pueda sentirse distinta. No es un juego pensado para terminar y olvidar, sino para volver, optimizar y descubrir lo que quedó pendiente.
Incluso el sistema de guardado aporta tensión, aunque sin caer en la frustración extrema de otros clásicos.

Conclusiones: un survival horror con identidad propia
Este avance de Ground Zero deja sensaciones muy claras: estamos ante un juego que entiende profundamente el survival horror clásico y desde luego lo logra o queda lo bastante cerca.
No busca reinventar la rueda, sino recuperar lo que hacía especial al género y adaptarlo a un contexto moderno. Y, en gran medida, lo consigue.
Eso sí, todavía hay aspectos a mejorar, especialmente en la interfaz y el ritmo en ciertos momentos.
Lo que más nos ha gustado
- Su apuesta por el terror clásico sin concesiones
- El diseño de niveles y las rutas ramificadas
- La sensación constante de descubrimiento
- Un combate exigente que premia la habilidad
- La dirección artística y el uso de cámaras fijas
Lo que menos nos ha convencido
- Sistema de menús poco intuitivo
- Gestión del inventario demasiado pesada
- Algunos escenarios excesivamente grandes
- Ritmo irregular en momentos de exploración
Ficha técnica de Ground Zero
- Desarrollador: Malformation Games
- Editor: Kwalee
- Plataformas: PC (preview), PlayStation 5 y Xbox series
Conclusión final:
Ground Zero apunta maneras. Puede que no sea perfecto, pero tiene algo que muchos juegos han perdido: personalidad, riesgo y respeto por el jugador. Si consigue pulir sus problemas, podría convertirse en uno de los survival horror más interesantes de los últimos años.
*Este avance ha sido posible gracias a una clave de PC otorgada por Kwalee PR
