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Hoy es un gran día para los que disfrutamos con los placeres más masoquistas del mundo del videojuego. Hoy, 12 de junio de 2026, se abren oficialmente las compuertas de Steam para recibir a Goblin Company, el esperadísimo proyecto de BitBorne Studio que ya había conseguido que más de 75.000 perturbados —entre los que nos incluimos— lo añadiéramos a nuestra lista de deseados. Y ojo, porque tras haberle metido un tiento brutal a su versión de PC, os podemos asegurar que los miedos a que esto fuera un clon genérico más de la supervivencia cooperativa se han disipado de un plumazo.

Olvidaos de los tópicos medievales del enano con pico de hierro picando piedra mientras canta canciones tabernarias. Aquí la cosa va de tecnología inestable, capitalismo salvaje y criaturas subterráneas con muy malas pulgas. Nos ponemos la túnica, calibramos nuestros taladros de alta potencia y nos sumergimos de lleno en un título que entiende como nadie que el verdadero motor de la diversión con amigos es el desastre inminente.

Bienvenidos a WHAAG MINING INC.: Donde eres completamente prescindible

La premisa de Goblin Company es una bofetada de humor negro corporativo excelentemente ejecutada. El juego pasa olímpicamente de ponerte en la piel de un héroe legendario destinado a salvar el reino de las fuerzas del mal. Aquí eres un simple goblin de a pie, un número más en la plantilla de WHAAG MINING INC., una multinacional de la extracción minera que destaca por sus sueldos miserables y sus nulas inspecciones de riesgos laborales. ¿Tu jefe? El autoproclamado Rey Snargle Wobblefang, un monarca verde bastante tiránico que os enviará en misiones suicidas a las cavernas más profundas del planeta con un único y codicioso objetivo: encontrar el legendario Cristal Gigante.

El eslogan que maneja el juego en sus menús ya te deja claro por dónde van los tiros: «Si lo encuentras, serás rico. Si mueres, simplemente enviarán a otro Goblin». Esa filosofía de que la vida de tu personaje vale menos que la chatarra que llevas en los bolsillos impregna cada partida. No hay penalizaciones dramáticas ni cinemáticas lloras; si cometes un error tonto, vuelas por los aires, tu jefe pasa página en el libro de contabilidad y un nuevo recluta orejudo aparece en la base listo para volver a meter la pata. Es un planteamiento gamberro e irreverente que le quita hierro a la muerte y fomenta que te lances de cabeza a las situaciones más absurdas.

Olvida el pico tradicional: Aquí mandan los taladros láser

El gran acierto jugable que distancia a Goblin Company de otros referentes de la minería procedural es que rompe con las herramientas clásicas de fantasía. En lugar de pasarte diez minutos aporreando una veta de carbón con una azada de hierro, aquí vas armado desde el primer segundo con un taladro láser de alta potencia. Las sensaciones a los mandos en la versión de PC son una auténtica delicia: el apuntado con el ratón es milimétrico y la velocidad a la que derribas las paredes de roca te da un subidón de poder bastante curioso.

El lema del juego es «excava en cualquier parte», y lo cumple a rajatabla. Los escenarios son completamente destructibles, lo que significa que no estás atado a seguir los pasillos predeterminados que genera el juego. Si abres el mapa y ves que el objetivo rúnico está doscientos metros por debajo de tu posición actual, puedes empezar a taladrar el suelo en vertical para crear un atajo salvaje.

Esta libertad absoluta para moldear el entorno según tus propias estrategias de exploración da pie a un ritmo de juego loquísimo. Puedes crear salas seguras excavando pequeñas cuevas artificiales, diseñar túneles de escape rápidos por si las cosas se ponen feas o desmoronar techos enteros para aplastar a los enemigos que os cortan el paso. Pero cuidado, porque la gravedad en estas minas no perdona, y abrir un boquete donde no debes puede acabar contigo sepultado bajo toneladas de granito digital.

Ingeniería de túneles: Construyendo el tren del dinero

Tener un láser que desintegra la roca a velocidad de vértigo es muy bonito, pero de nada sirve acumular toneladas de minerales si luego tienes que subirlos a cuestas hasta la superficie. Para solucionar la logística de la empresa, BitBorne Studio ha diseñado un sistema de transporte minero profundo, adictivo y que requiere que saques al ingeniero frustrado que llevas dentro. Nuestra labor principal en cada incursión será levantar una red ferroviaria funcional para carritos mineros que conecte los puntos de extracción con el campamento base.

La optimización de las rutas es vital si quieres maximizar la eficiencia de la operación antes de que los recursos de la zona se agoten. Construir las vías con el teclado y el ratón es un proceso facilísimo e intuitivo, permitiéndote enlazar curvas, puentes improvisados y pendientes imposibles sobre la marcha. El problema llega cuando entran en juego las físicas locas del título.

Los carritos mineros se desplazan a toda pastilla por las vías que tú mismo has colocado, y si calculas mal la velocidad de una bajada, te dejas un tramo sin unir o permites que las criaturas dañen los raíles, el tren descarrilará de forma espectacular. Ver cómo tu carrito lleno de gemas preciosas sale volando por un barranco por culpa de una curva mal peraltada es una fábrica de anécdotas instantánea que te obligará a coordinarte con tus amigos para que uno vigile los raíles mientras los demás siguen abriendo camino con el láser.

La gestión del miedo: Cuando la oscuridad devora tu cordura

En la gran mayoría de juegos de supervivencia, la falta de luz es un simple engorro que te obliga a subirle el brillo a la pantalla desde el menú de opciones para enterarte de algo. En Goblin Company, no obstante, la oscuridad es una mecánica jugable activa y aterradora con la que no se puede jugar. El título introduce un sistema dinámico de antorchas que va directamente ligado a un medidor de ansiedad de nuestro goblin. El juego te avisa sin rodeos: «¡Quédate en la luz o la ansiedad te consumirá!».

Si pasas demasiados segundos alejado de una fuente de calor y luz, la pantalla empezará a distorsionarse, escucharás ruidos extraños y la barra de cordura de tu personaje caerá en picado, mermando tus capacidades físicas y haciendo que entres en un ataque de pánico que te dejará completamente vendido ante las criaturas voraces que habitan el subsuelo.

Para combatir esto, el juego te obliga a ser un estratega de la iluminación. Las antorchas no son meros palos estáticos que dejas caer en el suelo; puedes llevarlas en la mano para explorar zonas desconocidas, lanzarlas al fondo de un foso oscuro para comprobar si hay peligro antes de saltar, o colocarlas estratégicamente en las paredes de tus rutas ferroviarias principales para mantener los caminos siempre seguros. Compartir las antorchas con tus compañeros y coordinar quién ilumina mientras los demás taladran con el láser es el verdadero núcleo de la supervivencia en el juego.

Restaurando el pasado: Progresión y mejoras tecnológicas

A medida que cumples los objetivos y logras extraer el ansiado Cristal Gigante con vida, los beneficios de la empresa te permitirán acceder a un completo sistema de progresión y mejoras. La meta a largo plazo no es solo enriquecer al codicioso Rey Snargle, sino restaurar el antiguo sistema minero de las profundidades a su funcionalidad original. Esto se traduce en ir desbloqueando bases avanzadas, reactivando maquinaria industrial abandonada y ampliando nuestra operación minera con nuevas y alocadas tecnologías goblin.

Podremos invertir las ganancias en mejorar la potencia de nuestro láser para derretir la roca más dura en la mitad de tiempo, expandir nuestras habilidades de movimiento, desbloquear valiosas herramientas secundarias y personalizar el aspecto de nuestro goblin para que trabaje más duro, más rápido y… ¿más inteligentemente? Bueno, esto último ya depende de tu habilidad con el mando. El juego cuenta con 3 biomas distintos por descubrir, cada uno con su propia flora, fauna agresiva y desafíos geológicos únicos que os obligarán a adaptar vuestro equipamiento de forma constante si no queréis acabar devorados por los monstruos locales en el primer cambio de zona.

En equipo o en solitario: El rendimiento en PC

Una de las grandes dudas que teníamos antes de hincarles el diente a las profundidades de BitBorne Studio era si el juego mantendría el tipo a nivel de opciones. Por suerte, los desarrolladores han cubierto todas las opciones posibles introduciendo un modo cooperativo online para hasta 4 jugadores y un fantástico modo para un jugador completamente offline. Si decides jugar solo, la experiencia se vuelve mucho más táctica, pausada e inhóspita (los ataques de ansiedad de tu goblin se sienten el doble de reales cuando nadie te cubre las espaldas), mientras que el multijugador online es una fiesta absoluta de risas, gritos por proximidad y fuego amigo accidental.

Técnicamente, la versión de PC que hemos analizado rinde de fábula. Visualmente el juego apuesta por un estilo estilizado, colorido pero lo suficientemente tétrico por las noches como para meterte el miedo en el cuerpo. La optimización es fantástica: la iluminación dinámica de las antorchas reflejándose en las paredes destructibles en tiempo real funciona con una fluidez pasmosa sin necesidad de contar con una tarjeta gráfica de gama entusiasta. El mapeado de los controles está pensado a la perfección para el uso del ratón a la hora de apuntar el láser y colocar las vías rústicas con total soltura.

Conclusiones

Goblin Company es una de las sorpresas independientes más frescas, adictivas y gamberras de lo que llevamos de año dentro de la supervivencia cooperativa en PC. BitBorne Studio ha sabido dotar de una personalidad arrolladora a una fórmula que parecía agotada, combinando la adrenalina de los taladros láser destructibles con una divertidísima y estresante gestión psicológica de la oscuridad. Por un precio de lanzamiento ultra competitivo de 9,75 euros, os vais a llevar a casa un título divertidísimo que brilla con luz propia en el juego en compañía y que garantiza decenas de horas repletas de desastres memorables subterráneos. Es elemental que le deis una oportunidad: la WHAAG MINING INC. necesita carne de cañón fresca.

Lo mejor

  • El divertidísimo y contundente uso de los taladros láser para destrozar el entorno.
  • La mecánica de la ansiedad y la gestión dinámica de las antorchas (llevarlas, lanzarlas, colocarlas).
  • El ingenioso sistema de vías férreas y carritos mineros con físicas implacables.
  • Funciona a la perfección tanto en el caótico cooperativo online como en el modo offline para un jugador.
  • Un precio de lanzamiento imbatible (9,75€, 7,80€ si lo pillas ahora) para el contenido que ofrece.

Lo peor

  • Cierta repetición de enemigos en los dos primeros biomas.
  • Jugar en solitario puede resultar demasiado cuesta arriba y estresante para los jugadores menos experimentados.
  • Algún bug puntual de físicas al descarrilar las vagonetas en zonas muy estrechas.

Ficha técnica

  • Título: Goblin Company
  • Desarrollador: BitBorne Studio
  • Editor: BitBorne Studio
  • Plataformas: PC (Steam)
  • Género: Supervivencia minera / Cooperativo / Gestión de recursos

Nota final

8/10

*Hemos podido analizar este juego gracias a Bitborne Studio que nos facilito una clave de PC

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