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Sí a estas alturas de la película no has oído hablar de Xenoblade Chronicles, es que has estado viviendo debajo de una piedra en el hombro de Bionis. La obra cumbre de Monolith Soft se ha convertido, por méritos propios, en una de las sagas de rol japonés más influyentes y mastodónticas de los últimos veinte años. Pero claro, cuando Nintendo anunció el pepinazo de Xenoblade: Genesis para su flamante Nintendo Switch 2, sabíamos que la máquina del hype no iba a parar ahí. ¿La última jugada? Traernos de vuelta Xenoblade Chronicles: Definitive Edition en una versión nativa para la nueva consola. Sí, otra vez. Esta joya nació en Wii, pasó por New 3DS, se lavó la cara en la Switch original y ahora aterriza en los circuitos de la nueva generación. ¿Es un sacacuartos o la versión que de verdad nos merecemos? Vamos a verlo.

Monado, mechas y un par de titanes con problemas de espacio

Para los nuevos del lugar (si es que queda alguno), el contexto de este juego sigue siendo una de las mayores genialidades de la industria. Olvídate de los planetas flotantes típicos: aquí el mundo entero son los cuerpos inertes de dos titanes colosales, Bionis y Mechonis, que se mataron a tortas eones atrás. En el titán de carne y hueso viven los «humas» (los humanos de toda la vida), mientras que del titán mecánico emergen los Mekon, unas putas batidoras asesinas con patas que ven a la humanidad como el aperitivo de las cinco de la tarde.

Nuestro chaval protagonista es Shulk, un científico de la Colonia 9 que pasa el día encerrado estudiando la Monado, una espada legendaria de luz que es la única lija capaz de arañar el blindaje de los Mekon. Quien intenta usarla sin ser el «elegido» acaba con los brazos hechos puré, pero Shulk la empuña como si llevara haciéndolo toda la vida. Tras un ataque especialmente sangriento en su colonia que nos rompe el corazón a todos (y que sigue doliendo igual que en 2011), Shulk y su inseparable colega RynNow it’s Reyn time!) se lían la manta a la cabeza y deciden recorrer el jodido titán para extinguir a las máquinas.

La trama es una fumada maravillosa con el sello inconfundible de Tetsuya Takahashi. Mezcla filosofía, religión, giros de guion que te dejan el cerebro del revés y una química entre personajes que ya querrían para sí muchas superproducciones actuales.

Un sistema de combate que te hace «clic» en la cabeza

Si vienes de los turnos clásicos o del machaca-botones puro, los primeros combates de Xenoblade te van a parecer raros. El juego bebe muchísimo de las mecánicas de los MMO clásicos: tu personaje ataca solo con golpes básicos y tú te encargas de activar las Artes (las habilidades especiales) cuando se recargan.

Pero ojo, que aquí no vale con quedarse quieto mirando la pantalla. El posicionamiento lo es todo. Si usas la Filo Dorsal de Shulk desde la espalda del enemigo, le revientas la barra de vida; si te pones a un lado, le causas desprotección para que Reyn lo derribe de un guantazo con el escudo. Cuando el sistema te hace «clic» en la cabeza tras unas pocas horas, coordinar los ataques en cadena mientras la brutal banda sonora se viene arriba en el momento exacto es una experiencia jodidamente adictiva. Además, la interfaz mantiene los aciertos de la versión de 2020, avisándote con un rótulo gigante de «¡Ocasión!» cuando estás en la posición correcta para ejecutar un combo. Una bendición para los que jugamos con el piloto automático por las noches.

El ecosistema de Bionis: Donde el tamaño sí importa

Si algo clavó Monolith en su día, es la escala del mapa. Caminar por la Pierna de Bionis y ver cómo el escenario se extiende hasta donde te alcanza la vista te hace sentir como una auténtica mota de polvo. El mundo se siente vivo porque los monstruos campan a sus anchas: algunos pasan de ti por completo y otros te huelen a kilómetros. Y sí, sigue existiendo ese maravilloso trolleo de poner a un gorila gigante de nivel 81 paseando plácidamente por la zona inicial de nivel 10 para aplastarte como a una cucaracha si te despistas. Una cura de humildad maravillosa.

La potencia de Switch 2 al servicio de los titanes

Vayamos al grano, que es lo que de verdad os interesa si estáis pensando en volver a pasar por caja: ¿cómo rinde esto en la nueva máquina de Nintendo? La respuesta corta es que, por fin, Xenoblade Chronicles se quita los grilletes técnicos. Si jugasteis a la edición de la Switch original en modo portátil, recordaréis perfectamente que a veces parecía que os habían echado arena en los ojos debido a esa resolución tan ramplona y a un filtro de nitidez que rascaba la retina.

En Nintendo Switch 2, la cosa cambia por completo. Ya sea en el Dock a una resolución nativa de 1440p como en el modo portátil, el juego luce nítido, sólido y con una distancia de dibujado que quita el hipo. Zonas tan míticas y exigentes como el Manglar de Satorul por la noche o la Selva de Makna se ven espectaculares, beneficiándose de texturas mucho más detalladas y unos efectos de iluminación que hacen que el cel-shading de los rostros y escenarios brille como nunca. ¿Hay caídas de frames? Sí, de forma muy puntual cuando la pantalla se llena de efectos, números de daño y explosiones de éter en combates multitudinarios, pero ni de coña empañan una experiencia que va fina como la seda.

El Jet Etérico: Volando voy, por Bionis vengo

La gran novedad exclusiva de este relanzamiento es la incorporación del jet etérico, un vehículo que desbloqueamos más o menos hacia el primer tercio de la aventura y que revoluciona por completo la forma de movernos. Vamos a ser sinceros: rompe un poco la inmersión ver a Shulk y compañía subidos en un cacharro tecnológico sobrevolando parajes naturales, pero a nivel metodológico es una bendición de calidad de vida.

Bionis es gigantesco, y patearse los escenarios por cuarta vez en nuestra vida puede llegar a cansar. Este jet os permite recorrer distancias kilométricas en segundos. Además, Monolith Soft ha integrado una serie de desafíos de carreras y contrarreloj asociados al vehículo que no son un mero parche: completarlos nos dará una cantidad absurda de puntos de experiencia y equipamiento de alto nivel, ideal para ahorrarnos el farmeo más pesado del juego.

Porque ese sigue siendo el pequeño talón de Aquiles del título: las misiones secundarias. Aunque la interfaz heredada de la Definitive Edition hace que sea facilísimo seguir los puntos de ruta en el mapa para completarlas, siguen siendo misiones de recadero en su gran mayoría. Al menos, gracias al Modo Experto, puedes rebajar el nivel de tus personajes si te has pasado completando secundarias y quieres que la historia principal siga suponiendo un reto digno.

Futuros Conectados: El cierre de Melia

El paquete se completa, por supuesto, con Futuros Conectados, el epílogo de unas 10-12 horas que se puede jugar desde el minuto uno sin necesidad de pasarse la campaña principal. Este capítulo extra nos lleva al hombro de Bionis y se centra en darle un cierre de oro a la historia de Melia.

Mecánicamente se eliminan las visiones del futuro de Shulk y los ataques en cadena (sustituidos por unos ataques cinemáticos muy locos junto a unos Nopon llamados «ponspectores»), lo que le da un toque fresco y diferente al combate. Sigue siendo un añadido tremendo para los fans de la historia, coronado por una banda sonora que mete unos toques de funk que le sientan de escándalo.

Conclusiones

Xenoblade Chronicles: Definitive Edition para Nintendo Switch 2 es, sin rodeos, la versión definitiva de uno de los mejores JRPG de la historia. Monolith Soft ha aprovechado el músculo técnico de la nueva consola para solventar los problemas de resolución de la anterior generación y ha añadido el jet etérico para hacer que la exploración sea más divertida que nunca. Sigue teniendo detalles de diseño de la época de Wii (como la dependencia de las misiones secundarias para no quedarte atrás en nivel), pero su historia, su universo y su BSO siguen siendo una puñetera obra maestra indestructible. Si vas a subir al tren de Xenoblade: Genesis, esta es la mejor parada obligatoria.

Lo mejor

  • El rendimiento técnico y la nitidez visual en Switch 2, tanto en portátil como en TV.
  • El jet etérico y sus desafíos, que dinamizan muchísimo la exploración de los mapeados.
  • Una historia y un sistema de combate que no han envejecido ni un solo año.

Lo peor

  • Las misiones secundarias siguen siendo las típicas de recadero.
  • Alguna caída de frames muy puntual cuando se junta demasiada pirotecnia en pantalla.

Ficha Técnica

  • Desarrollador: Monolith Soft
  • Editor: Nintendo
  • Plataformas: Nintendo Switch 2 (Versión analizada)

Nota Final

9/10

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