Hay días en los que uno se sienta delante del monitor esperando el típico indie cumplidor que te entretenga un par de tardes y luego pase al olvido. Y luego están esos días en los que un estudio surcoreano como CirclefromDot, que básicamente no conocía ni su padre a nivel comercial, decide soltarte una bofetada de neón, pólvora y sangre artificial que te deja pegado a la silla. Eso es exactamente Kusan: City of Wolves en su versión de PC: una auténtica salvajada cibernética que entra por los ojos, te acelera las pulsaciones y te deja los nervios a flor de piel por ser un castigo constante para tus reflejos. Si te van las emociones fuertes y criaste callo en los nudillos con referentes del tiroteo cenital brutal, aquí tienes tu nueva adicción.
Contenidos
Pólvora, animales y conspiraciones
La premisa nos sitúa en la piel de Jin, un exsoldado antropomórfico con cara de pocos amigos, un pasado más turbio que el agua de una alcantarilla y un brazo cibernético listo para repartir leña. Nuestro buen felino malvive haciendo encargos de pacotilla en Kusan, una metrópolis que parece el sueño húmedo de un dibujante de cómics oscuros dominada por mafiosos, corruptos y gente a la que le encanta disparar primero y preguntar nunca.
La tostada se quema del todo cuando cae en nuestros brazos Haru, una muchacha que lleva metida dentro una fuente de energía capaz de reducir la ciudad a escombros. A partir de ahí, la cosa se convierte en un viaje ultraviolento donde medio mapa quiere arrancarnos la cabeza y el otro medio quiere usar a la chiquilla de generador de propósitos oscuros.

Narrativa entre viñetas y mugre urbana
Lo fascinante de todo esto es que, lejos de ser una mera excusa para pegar tiros, la narrativa tiene un gancho tremendo. La historia avanza mediante unas viñetas con estética de novela gráfica brutalmente estilizadas que te meten de lleno en la mugre neofuturista. El diseño visual encaja como un guante con esa decadencia de callejón oscuro y luces brillantes. Y si quieres enterarte de los trapos sucios del Lore o conocer los matices del reparto de secundarios, solo tienes que darte una vuelta por «La Lavandería», nuestra base de operaciones, y charlar con los indeseables que paran por allí entre misión y misión.

Danza de plomo a vista de pájaro
El verdadero corazón de Kusan late a través de su jugabilidad twin-stick shooter. La perspectiva cenital no engaña: ves la sala, ves a los enemigos y sabes que en cuestión de tres segundos todo va a estallar. Pero no os confundáis, esto no va de pulsar el gatillo a lo loco mientras das vueltas como un pollo sin cabeza. Kusan exige una precisión casi quirúrgica. Si te quedas quieto un instante, eres fiambre. Si calculas mal una distancia, reinicias. Cada habitación es un rompecabezas de violencia táctica en el que tienes que decidir en milisegundos a quién le metes una descarga, a quién le rajas las tripas y a quién le lanzas una mesa a la cabeza.
Un arsenal para desguazar matones
El arsenal de Jin es una delicia de usar y adaptar al calor del momento. No hablamos solo de las cuatro armas de fuego principales que van desde la rapidez de la pistola o la ballesta hasta la precisión brutal del revólver y el impacto demoledor de la escopeta, sino de cómo se combinan con las herramientas cuerpo a cuerpo. El cuchillo cuántico y ese brazo protésico no están de adorno; son la diferencia entre salir con vida de una emboscada o ver la pantalla de muerte por décima vez consecutiva. Cuando logras encadenar un disparo a tumba abierta, un tajo en carrera y un impacto pesado con la prótesis que revienta al último matón contra la pared, la sensación de control absoluto es simplemente colosal.

La delicia de romper cosas y cobrar por ello
Si pensabas que Kusan: City of Wolves era solo correr encendiendo la mecha del caos, agárrate que vienen curvas. Uno de los grandes aciertos de esta obra de CirclefromDot es cómo recompensa tu apetito destructor. Aquí los escenarios no son meras maquetas fijas para cubrirte la espalda; son un parque de atracciones donde casi todo salta por los aires. Paredes, cristales, cobertura improvisada… destrozar el mobiliario urbano mientras vacías el cargador no solo mola un cojón a nivel visual, sino que es la clave para engordar tu bolsillo.
Kusan mide con lupa tu estilo, premia los combos fluidos y encadenar muertes como si fueras un profesional del gatillo. Al final de cada nivel, la pantalla de puntuación no perdona: si has sido un ratero cobarde te llevarás las sobras, pero si has jugado con agresividad y elegancia te bañarás en pernos y núcleos Limbus. Este sistema de calificación transforma cada escenario en un terreno altamente rejugable. Querrás repetir los sectores una y otra vez solo por arañar unas centésimas al reloj, rascar esa ansiada máxima nota y exprimir hasta el último recurso que ofrecen las tripas de la ciudad.

Malabares de espacio al más puro estilo ‘Resident Evil’
Aquí es donde el título te pega un giro de tuerca que te deja descolocado para bien. ¿Quién demonios esperaba un sistema de gestión de inventario tan exhaustivo en un shooter de vista cenital hiperactivo? Pues funciona de locos. La moneda que consigues repartiendo estopa no es solo para comprar dibujitos o tonterías estéticas; te sirve para adquirir potenciadores pasivos como el glorioso «Malabarista de cuchillos», ajustar la cadencia de tus pistolas o meterles cargadores ampliados a las armas.
Pero hay un pequeño gran detalle: el espacio en el bolsillo es dolorosamente escaso al principio. De repente, Kusan te obliga a pausar el frenesí y abrir una cuadrícula de inventario que rinde un tributo descarado a la mítica maleta de Resident Evil 4. Tienes que decidir qué módulos equipar, cómo encajar los bloques para que no te queden huecos muertos y gastar tus valiosos pernos en optimizar piezas para que ocupen menos sitio. Es un minijuego de Tetris táctico que le da una capa de profundidad estratégica genial. No te permite llevar todo el arsenal dopado al mismo tiempo, obligándote a construir una build definida que encaje con tu forma de destrozar enemigos.

Jefes finales: la prueba del algodón para tus nudillos
Todo este aparataje de mejoras y personalización no sirve de nada si luego los enemigos son sacos de boxeo. Por suerte, la fauna de Kuzan tiene muy malas pulgas. Los matones de a pie cambian de comportamiento, te flanquean y exigen que leas la habitación antes de lanzarte de cabeza. Sin embargo, el plato fuerte llega cuando cruzas la puerta del jefe de turno.
Los combates contra los jefes finales son sencillamente memorables. Olvídate de esponjas de daño a las que disparar mientras caminas en círculos. Estos enfrentamientos son auténticos duelos de baile violento donde la velocidad se dispara. Tienes que aprenderte sus patrones de ataque a base de morder el polvo una y otra vez, localizar la pequeña ventana de vulnerabilidad tras un combo devastador y ejecutar tu respuesta sin dudar un milisegundo. Romperles la postura usando el brazo protésico justo en el instante preciso requiere una precisión de cirujano, regalándote una descarga de adrenalina enorme cuando consigues tumbarlos tras un puñado de intentos fallidos.

Un despliegue gráfico que entra por los ojos (y sufre en las orejas)
A nivel puramente visual y técnico en PC, el juego es una delicia visual. El apartado artístico no busca el fotorrealismo, sino un estilo pixel-art afinadísimo sumergido en luces de neón, lluvia constante y charcos de sangre que dan una atmósfera neofuturista brutal. Las secuencias de historia tipo novela gráfica se integran a la perfección con la acción, dándole un empaque visual con muchísima personalidad. En un ordenador de gama media la fluidez es absoluta, algo vital en un juego donde caer a 30 imágenes por segundo significa la muerte,
Si hay que sacarle las cosquillas en algún sitio, es en el apartado sonoro. Las detonaciones de los disparos y los golpes metálicos del brazo protésico se sienten contundentes, cargados de peso. Sin embargo, la banda sonora que acompaña la travesía se queda algo corta. Aunque los bucles musicales tienen ritmo y pegan con la ambientación nocturna, de hecho al principio son sencillamente gloriosas, pero… al cabo de las horas acusas cierta fatiga auditiva. Les ha faltado un pelín de variedad en las composiciones para evitar esa sensación de estar escuchando el mismo tema en cada pasillo sangriento.

La hora de la verdad en las calles
Tras haber exprimido la versión de PC de Kusan: City of Wolves, la conclusión que te queda en el cuerpo es clara: estamos ante uno de esos indies que llegan haciendo el ruido justo y terminan metiéndose de lleno en tu lista de sorpresas del año. CirclefromDot ha demostrado una solidez brutal para ser un debutante, construyendo una propuesta que no se limita a clonar la fórmula de la violencia cenital rápida, sino que se atreve a meterle mano a la estructura tradicional del género agregando mecánicas de gestión sorprendentemente adictivas.
Su campaña, con una duración que ronda entre las seis y ocho horas según lo mucho que te atranques con sus picos de dificultad o lo perfeccionista que seas a la hora de buscar la máxima puntuación en cada fase, tiene la extensión idónea. No estira el chicle innecesariamente ni te mete relleno de paja para inflar horas de juego artificiales. Es una experiencia concentrada, frenética y con un ritmo diabólico que se disfruta enormemente de principio a fin, ideal para devorar en un fin de semana salvaje de disparos y reflejos al límite.

Conclusiones
Es cierto que no estamos ante un producto perfecto. La ligera monotonía en su apartado sonoro a largo plazo y la ausencia de pasadizos secretos o zonas ocultas en los escenarios que premien una exploración algo más pausada son pequeños detalles en un conjunto excelente. Del mismo modo, aunque el diseño de niveles es genial para favorecer los tiroteos y la destrucción del entorno, se echa en falta alguna que otra habitación oculta para darle un extra de jugo a los jugadores más curiosos.
Sin embargo, cuando estás metido de lleno en el bucle jugable, encadenando tajos con el cuchillo cuántico, destrozando coberturas a cañonazos y administrando el espacio de tu cuadrícula de inventario como si te fuera la vida en ello, esos pequeños detalles pasan a un segundo plano. La sensación de control, la contundencia de sus combates y el carisma que desprenden Jin, Haru y las viñetas estilo cómic hacen que perdones con facilidad sus flaquezas. Kusan: City of Wolves ha entrado por la puerta grande en el terreno del action-shooter hardcore.
Lo Mejor
- La combinación del brazo protésico, las armas de fuego y el cuchillo cuántico crea un bucle jugable hiperactivo, violento y tremendamente satisfactorio.
- Una integración magistral de la gestión de espacio y módulos en un género donde nadie esperaba algo así.
- El estilo pixel-art sumergido en neones y la narrativa contada mediante viñetas de novela gráfica le sientan de maravilla.
- Enfrontamientos diseñados para poner a prueba todo tu arsenal y reflejos, premiando el aprendizaje de patrones por encima del machaque absurdo de botones.
Lo Peor
- Los temas musicales acusas cierta fatiga y falta de variedad tras varias horas de partida.
- Se echan en falta salas secretas o rutas alternativas ocultas en los mapas para los jugadores más exploradores.
Ficha Técnica
- Título: Kusan: City of Wolves
- Género: Acción / Twin-stick shooter / Hack and slash
- Desarrollador: CirclefromDot
- Editor: PQube
- Plataformas: PC (versión analizada), PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch
Nota Final:
8.5 / 10
*Este análisis de Kusan: City of Wolvers para PC ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por Vicariously PR
