Hay nombres en la industria del videojuego que evocan un respeto casi místico, de esos que hacen que a los jugadores más veteranos se les ponga la piel de gallina y los nudillos empiecen a crujir por pura memoria muscular. Hablar de Truxton —conocido en tierras japonesas como Tatsujin, es sacar a la palestra uno de los pilares fundamentales del shoot ‘em up vertical. Nacido en los salones recreativos allá por 1988 de la mano de Toaplan, aquel mítico mueble de monedas destrozó las esperanzas y las carteras de miles de jugadores con su propuesta exigente, sus jefes gigantescos y un arsenal que sentó cátedra.
Casi cuatro décadas después del fenómeno original y tras el cese de actividad de la desarrolladora primigenia, Masahiro Yuge, una de las mentes maestras detrás de aquel hito y fundador de Tatsujin Co., ha decidido que ya era hora de sacudirse el polvo y demostrarnos cómo se hace un matamarcianos con todas las de la ley. Truxton Extreme llega no como un lavado de cara ni como un remake nostálgico con ganas de sacar los cuartos, sino como una secuela directa que recoge el testigo de Truxton II. Nos hemos puesto a los mandos de la versión de PC para comprobar si este retorno a los orígenes mantiene el tipo en pleno siglo XXI o si se ha quedado como una pieza de museo. Y la respuesta rápida es que preparéis los reflejos, porque la nave vuelve a estar lista para sembrar el caos.
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Una amenaza interestelar
A diferencia de otros exponentes del género donde la historia es una simple tarjeta de presentación con tres frases mal escritas, Truxton Extreme intenta poner sobre la mesa una premisa argumental algo más trabajada. La Tierra se enfrenta a la clásica invasión alienígena que amenaza con borrar a la humanidad del mapa, pero el método para combatirla es bastante inquietante. Formamos parte de un escuadrón compuesto por tres pilotos: Ash, Bergamont y Cyrilla. Estos tres sufridos aspirantes deben pasar por un proceso traumático en el que fusionan literalmente sus vidas con la propia estructura biomecánica de las naves que van a pilotar. Un sacrificio en toda regla para convertirse en el último baluarte defensivo del planeta.
Esta narrativa se nos va desgranando a través de un Modo Historia narrado mediante viñetas de cómic animado. La idea sobre el papel es simpática y aporta cierto contexto entre tiroteo y tiroteo, pero la ejecución tiene sus sombras. La calidad de las ilustraciones en el cómic resulta algo desigual, con estampas bastante potentes combinadas con otras que parecen hechas con prisas. Además, la campaña se divide en tres rutas correspondientes a cada uno de los personajes, desbloqueándose las dos últimas tras superar la primera, donde cada uno vive los acontecimientos desde su propia perspectiva. Sin embargo, en la práctica acabas recorriendo prácticamente las mismas fases y enfrentándote a los mismos peligros, provocando pequeñas contradicciones argumentales entre lo que hace un piloto u otro. Al final, el argumento termina sintiéndose más como un marco estético para enlazar pantallas que como un relato que te mantenga pegado al monitor, pero se agradece el esfuerzo por darle un toque de personalidad a la cacería espacial.

La jugabilidad directa que nunca debió irse
Donde el juego de Tatsujin Co. no admite fallo alguno es en el terreno jugable. Olvidaos de mecánicas extrañas, elementos roguelike metidos con calzador o árboles de habilidades interminables que cortan el ritmo de la partida. Truxton Extreme es un shoot ‘em up de vista vertical puro, duro y directo al grano. La premisa es la de toda la vida: avanzar por la pantalla desintegrando oleadas sin fin de naves enemigas hasta chocar de frente contra un jefe de nivel gigantesco que pondrá a prueba hasta el último de vuestros nervios.
El control en PC es una maravilla de respuesta inmediata, algo vital cuando la pantalla se llena de disparos enemigos. El ritmo de la partida es endiablado y la filosofía del juego premia constantemente la capacidad de reaccionar en una fracción de segundo y, sobre todo, la memorización de los patrones. Los enemigos no salen por azar; cada escuadrón alienígena está colocado con mala leche en el mapa, apareciendo no solo por el margen superior, sino irrumpiendo desde la zona inferior de la pantalla para pillarte despistado y quitarte una de tus preciadas vidas si te despistas un milisegundo. Aquí la supervivencia depende de saber por dónde van a salir los problemas antes de que pongan un pie en la pista.

Un arsenal icónico para desguazar huestes alienígenas
Para hacer frente a esta orgía de metralla, contamos con un catálogo de armamento que rinde culto a los orígenes de la franquicia. Conforme destruimos ciertos enemigos de élite, iremos recogiendo ítems que nos permiten modificar el tipo de disparo, aumentar el nivel de potencia de nuestras armas o ajustar la velocidad de desplazamiento de nuestra propia nave. Saber regular la velocidad es clave: ir demasiado lento te convierte en blanco fácil, pero pasarte de rosca puede hacer que estrelles la nave contra un proyectil despistado por exceso de aceleración.
Dentro de las opciones ofensivas, vuelve el clásico Power Shot, un abanico de disparos balísticos directos que cubren ángulos de hasta 60 grados ideales para barrer masivamente a la morralla inicial. También tenemos el temible Truxton Beam, un cañón láser centrado con una fuerza de penetración descomunal; el Homing Shot, que busca de manera automática a las amenazas dispersas por la pantalla; y, por supuesto, mi favorito personal: el legendario Thunder Laser. Este rayo electrificado se engancha a las naves enemigas como un perro de presa y no se suelta hasta reducirlas a cenizas, permitiéndote centrar la atención en esquivar mientras el rayo hace el trabajo sucio. Además, contamos con una barra para desatar un ataque especial EX e invocar las míticas bombas de pantalla completa, ese salvavidas de emergencia que limpia la zona de disparos y te regala un par de segundos para volver a tomar aire.

Jefes finales: cuando el juego decide quitarse los guantes
Si durante los recorridos por las fases normales Truxton Extreme se comporta como un arcade clásico exigente pero relativamente benevolente, la película cambia de género de forma drástica en el instante en que aparece la barra de vida de un jefe de final de nivel. A diferencia de otros shoot ‘em up donde la pantalla es un infierno continuo de bolitas de colores desparramadas sin sentido (bullet hell puro y duro), los mapas intermedios del juego de Masahiro Yuge se dejan navegar si tienes memoria y temple. Pero amigos, al llegar al tramo final de la fase, la cosa se vuelve de una mala baba espectacular.
Los jefes son auténticos monstruos mecánicos de proporciones colosales construidos a base de múltiples secciones destructibles. No basta con apretar el botón de disparo y ponerse a dar vueltas como un loco; hay que diseccionar a la bestia parte por parte. Tienes que reventar primero sus torretas secundarias, luego neutralizar sus lanzamisiles laterales y finalmente ir a por el núcleo expuesto. Lo gordo es que, a medida que les vas haciendo astillas las defensas, estos enemigos cambian drásticamente de fase, alterando por completo sus patrones de ataque e inundando la pantalla con abanicos de proyectiles a velocidades de infarto. En las dificultades más elevadas o en los modos tradicionales, un solo impacto enemigo significa decir adiós a la nave y volver al último punto de control, obligándote a reconstruir tu armamento con la tensión por las nubes. En el Modo Historia, por suerte, el juego levanta la mano y no te mata de un disparo, permitiendo que la fiesta continúe sin tanto trauma.

Variedad de modos para aburrir y un cooperativo
En lo tocante a modalidades de juego, Truxton Extreme viene con el maletero bien lleno para asegurarse de que no lo aparques tras un par de tardes. A la ya mencionada campaña narrativa hay que sumar el imprescindible Modo Arcade, la verdadera prueba de fuego para los puristas del género que buscan completar los escenarios con un número de vidas muy limitado y rascar las puntuaciones más altas en los marcadores. También tenemos un completo modo Entrenamiento para practicar las secciones más peliagudas, una batería de Desafíos diseñados para poner a prueba técnicas específicas y el competitivo modo Arena, pensado para exprimir la caza de high scores. Y para los coleccionistas de curiosidades, el título incluye un visor de modelos tridimensionales para contemplar la maquinaria alienígena con calma.
Mención aparte merece el modo cooperativo local a dos jugadores (Team), una opción fantástica que rescata el sabor añejo de compartir sofá y piques en la misma pantalla compartiendo créditos, bombas y vidas.

La trampa del bloqueo de contenidos y la progresión
Si hay un punto donde Truxton Extreme patina un poco dentro de su filosofía de juego de bar de recreativas, es en cómo han gestionado el sistema de progresión y el acceso a los modos de juego. En un arcade de pura cepa, lo que el jugador busca nada más arrancar la partida por primera vez es meterse de lleno en el Modo Arcade y tener todo el catálogo de escenarios disponible a medida que los va superando por mérito propio. Sin embargo, en Tatsujin Co. han tomado la discutible decisión de obligar a pasar por el Modo Historia para ir desbloqueando las fases y misiones en el resto de modalidades.
Esto significa que si solo querías una sesión directa de acción sin cinemáticas ni diálogos en forma de viñetas, te toca tragar con la campaña para poder desbloquear el mapa completo en el modo Arcade o en los desafíos. Junto a esto, se ha introducido un pequeño sistema de experiencia que te otorga mejoras permanentes a medida que juegas. Aunque no llega a romper el equilibrio clásico ni convierte esto en un juego de rol, sí se siente un poco superficial en comparación con los sistemas de progresión mucho más profundos que hemos visto en otros matamarcianos modernos. Aporta un pequeño aliciente para acumular horas de juego, pero queda la sensación de ser un añadido metido con calzador para justificar el formato de juego doméstico.

Espectáculo tridimensional sin perder un solo fotograma
Uno de los puntos que más debate ha generado entre los seguidores más tradicionales del género es el cambio radical en el apartado visual. En lugar de apostar por el nostálgico pixel-art que catapultó al éxito a las recreativas de Toaplan en los ochenta, Tatsujin Co. ha optado por remodelar todo el apartado gráfico dando el salto a escenarios y naves en tres dimensiones. Aunque un acabado estético de estilo puramente retro le habría dado un carisma vintage demoledor, lo cierto es que la decisión técnica funciona con una solvencia brutal.
Probado a fondo en la versión de PC, el juego es una auténtica roca en términos de optimización y rendimiento. Da igual que tengas la pantalla atestada con medio centenar de cazas enemigos, decenas de proyectiles luminosos entrecruzándose y explosiones de un tamaño descomunal sacudiendo la cámara: la tasa de imágenes por segundo no se resiente en absoluto. La nitidez es total, algo crucial en un juego donde perder de vista un disparo de un píxel de tamaño durante medio segundo significa la destrucción inmediata de tu nave. El diseño de los jefes mecánicos en 3D es sencillamente genial, mostrando cómo se van desmembrando en tiempo real a medida que reventamos sus partes. Quizá los fondos de los escenarios pecan de ser algo anodinos o repetitivos en según qué tramos, pero cumplen de sobra su función de no distraer la atención de la masa de tiros que viene hacia ti.

Una banda sonora con aroma a salón recreativo
En el apartado sonoro, la firma del proyecto no podría ser más auténtica. El propio Masahiro Yuge, además de ejercer como director del juego y ser una de las mentes originales de la franquicia, vuelve a ponerse al frente de la composición musical. La banda sonora de Truxton Extreme es una auténtica carta de amor a las melodías electrónicas con una altísima carga sintética que retrotraen de golpe a la época dorada de los noventa.
Los temas musicales derrochan una energía brutal, con ritmos acelerados, bajos potentes y sintes que te meten el veneno del ritmo en el cuerpo para no soltar el mando. Acompañan a la perfección la orgía de destrucción que se vive en pantalla sin resultar empalagosas o cansinas con la repetición. A esto se le suma un repertorio de efectos de sonido con disparos contundentes, explosiones atronadoras y chispas metálicas que le dan un peso fantástico a cada impacto que logramos encajar en el blindaje enemigo.

Conclusiones
Al poner en una balanza todo lo que ofrece Truxton Extreme, la sensación general no puede ser más positiva. Es cierto que algunas decisiones de diseño —como el bloqueo injustificado de mapas para el Modo Arcade tras la campaña, la ligera inconsistencia en las viñetas del cómic o ese molesto detalle del Thunder Laser fijándose en tu aliado durante el cooperativo local— le restan un punto de excelencia.
Sin embargo, en todo lo tocante a la jugabilidad pura y dura, el título de Tatsujin Co. triunfa rotundamente. Consigue mantener viva la esencia de un mito del shoot ‘em up sin traicionar sus orígenes, ofreciendo una experiencia visceral, adictiva y enormemente gratificante para cualquier apasionado de los matamarcianos. Un regreso con todas las de la ley que demuestra que la fórmula clásica del reto, la memorización de patrones y la velocidad diabólica no ha perdido ni un ápice de su fuerza.
Truxton Extreme es una carta de amor a la época dorada de los shoot ‘em up arcade. Pese a algunos pequeños desaciertos en la estructura de sus modos y el Modo Historia, el núcleo de su jugabilidad es una maravilla de precisión, velocidad y adrenalina. Tatsujin Co. ha sabido revivir una de las sagas más míticas de Toaplan con un apartado visual tridimensional muy sólido y un rendimiento impecable en PC. Un título imprescindible si buscas un desafío clásico donde poner a prueba la rapidez de tus reflejos.
Lo Mejor
- El control de las naves y la respuesta de los disparos es fina, directa y endiabladamente adictiva.
- Armas icónicas como el Thunder Laser o el Power Shot siguen siendo una delicia de usar y mejorar.
- La fluidez es absoluta incluso con la pantalla repleta de proyectiles, explosiones y enemigos gigantescos.
- Melodías electrónicas compuestas por Masahiro Yuge que capturan a la perfección la esencia arcade de la saga.
Lo Peor
- Obligar a completar el Modo Historia para desbloquear todas las fases del Modo Arcade frena el ritmo inicial.
- Las ambientaciones de fondo en 3D pueden pecar de ser un pelín anodinas en comparación con el brillante diseño de las naves y jefes.
Ficha Técnica
- Título: Truxton Extreme
- Género: Shoot ‘em up / Matamarcianos vertical / Arcade
- Desarrollador: Tatsujin Co.
- Editor: Clear River Games AB
- Plataformas: PC (versión analizada), Nintendo Switch 2, PlayStation 5, Xbox Series X|S
Nota Final:
8.5 / 10
*Este análisis de Truxton Extreme para PC ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por Overload PR
