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Una cosa es enfrentarse a los peligros de un páramo devastado y otra muy distinta intentar mantener con vida a un grupo de personajes que parecen empeñados en convertir cada decisión importante en una discusión de bar.

Esa es la premisa de Outcast Tales, un RPG táctico con estructura roguelite desarrollado por Hardlane Studio y publicado por Inner Pocket. Disponible gratuitamente en Steam, el juego se desmarca de esa tendencia a representar el fin del mundo como una sucesión interminable de tragedias, paisajes grises y protagonistas que parecen llevar tres temporadas sin dormir. Aquí el desastre también sirve para reírse de la condición humana, de nuestras decisiones cuestionables y de esa extraordinaria capacidad que tenemos para complicarnos la vida incluso cuando todo se está viniendo abajo.

La propuesta tiene algo de la ciencia ficción disparatada de Douglas Adams y de las aventuras espaciales de Firefly: personajes imperfectos, situaciones absurdas y un universo que no tiene ninguna obligación de facilitarte las cosas. Solo que, en lugar de confiar en una tripulación de héroes carismáticos, Outcast Tales pone en tus manos a tres individuos cuya mayor virtud quizá sea que todavía no se han matado entre ellos.

Y eso es precisamente lo interesante. Porque detrás de su envoltorio cómico encontramos un RPG táctico que combina combates por turnos, personalidades enfrentadas, relaciones cambiantes y acontecimientos capaces de alterar el rumbo de cada partida. No basta con saber qué habilidad utilizar o qué enemigo conviene eliminar primero.

Un apocalipsis con más problemas de convivencia que de supervivencia

En muchos juegos postapocalípticos, la historia gira alrededor de una gran misión: encontrar una cura, reconstruir la civilización, derrocar a un tirano o descubrir qué provocó el desastre. Outcast Tales prefiere rebajar las expectativas. Su punto de partida no necesita profecías ni discursos grandilocuentes sobre el futuro de la especie. Lo que importa es el viaje de un pequeño grupo de supervivientes y la manera en que sus personalidades condicionan lo que sucede a su alrededor.

La historia se desarrolla mediante acontecimientos dinámicos que recuerdan a los libros de «Elige tu propia aventura». Durante la exploración aparecen situaciones que obligan a tomar decisiones, valorar riesgos y escoger cómo reaccionar ante los problemas del camino.A primera vista, podría parecer una fórmula conocida, pero la personalidad de los integrantes introduce suficientes variables como para darle un carácter propio, pero aquí las elecciones adquieren un interés especial porque no dependen únicamente de las estadísticas del grupo. También entra en juego la psicología de sus integrantes.

Un encuentro conflictivo, por ejemplo, no tiene por qué resolverse siempre de la misma manera. La personalidad de quien interviene puede cambiar por completo el enfoque: negociar, buscar una solución violenta o recurrir a una salida más cerebral son respuestas que dependen del tipo de personaje que hayas creado. El resultado es una aventura donde las decisiones no se limitan a escoger entre una recompensa y una penalización, sino que contribuyen a definir el carácter de la expedición.

Personalidades que importan: elegir a tus personajes es solo el principio

La combinación entre clase y personalidad permite construir personajes que no solo cumplen una función durante el combate, sino que también condicionan los acontecimientos de la exploración. Esta dualidad es importante porque conecta dos partes que en otros títulos pueden sentirse desconectadas: lo que hacemos cuando toca luchar y lo que ocurre cuando el juego nos obliga a tomar decisiones fuera del campo de batalla.

El sistema también abre la puerta a experimentar con diferentes configuraciones. No se trata únicamente de buscar la combinación más poderosa, sino de descubrir qué clase de grupo queremos dirigir y qué problemas estamos dispuestos a asumir. Un equipo con perfiles muy distintos puede ofrecer respuestas variadas a los acontecimientos, aunque también puede generar conflictos difíciles de controlar.

Por supuesto, esa libertad tiene una contrapartida. Cuanto más peso tienen las personalidades en el comportamiento de los protagonistas, menos control absoluto conserva el jugador sobre determinadas situaciones. Y ahí aparece una de las cuestiones más delicadas del diseño: ¿cuándo una decisión inesperada genera una anécdota memorable y cuándo simplemente fastidia una estrategia bien pensada?

Para quienes buscan historias emergentes y situaciones absurdas, la posibilidad de que el grupo se convierta en su peor enemigo puede ser precisamente el atractivo. Quienes prefieran tener todas las variables bajo control quizá encuentren más frustrante que sus planes dependan de personajes con voluntad propia.

Combate táctico por turnos: cuando llevarse bien también puede salvarte la vida

Aunque el humor y las relaciones personales sean una parte esencial de la propuesta, Outcast Tales no se limita a encadenar conversaciones disparatadas en mitad del desierto. El combate táctico por turnos aporta la otra gran pata de su estructura y exige prestar atención a las habilidades, las sinergias y las debilidades de los enemigos.

Durante los enfrentamientos hay que pensar en cómo combinar las capacidades del equipo y aprovechar las oportunidades que ofrece cada situación. El páramo no está precisamente deshabitado: entre las amenazas descritas encontramos asaltantes, mutantes y robots fuera de control, enemigos que obligan a adaptar el planteamiento en lugar de limitarse a repetir siempre la misma acción.

La construcción del grupo adquiere aquí una importancia evidente. Las clases determinan las posibilidades tácticas, mientras que la personalidad y las relaciones entre sus integrantes pueden introducir consecuencias inesperadas. Un equipo que funciona bien sobre el papel no tiene por qué rendir igual si sus miembros acumulan tensiones o si los acontecimientos previos han deteriorado su relación.

Esta conexión entre exploración y combate es una de las ideas más atractivas del juego. Las decisiones no desaparecen cuando termina una conversación y aparece un enemigo. Lo que sucede durante el viaje puede afectar a la manera en que afrontamos el siguiente enfrentamiento, de modo que la expedición se siente como un conjunto de sistemas relacionados.

La rejugabilidad: cada expedición puede convertirse en un desastre diferente

La estructura roguelite encaja bien con el planteamiento. Si cada partida combinara exactamente los mismos personajes, acontecimientos y resultados, el componente narrativo perdería buena parte de su gracia. La posibilidad de crear grupos diferentes, encontrar situaciones distintas y desarrollar relaciones cambiantes ofrece motivos para volver a empezar.

La personalización dual, basada en la combinación de clase y personalidad, amplía las posibilidades desde el principio. Cambiar la composición del equipo significa modificar las herramientas disponibles en combate, pero también la manera en que los personajes afrontan los dilemas que aparecen durante la exploración. La rejugabilidad funciona porque cambiar la composición del grupo no sólo modifica nuestras posibilidades durante los combates: también transforma la manera de afrontar los acontecimientos y las relaciones que surgen durante cada expedición

A ello se suma el sistema de afinidad. Las relaciones entre los integrantes evolucionan y pueden desembocar tanto en vínculos positivos como en rivalidades. De esta forma, el mismo viaje puede dar lugar a una historia de camaradería o a una cadena de conflictos en la que cada decisión parece añadir combustible al incendio.

Twitch convierte al público en otro integrante del grupo

Uno de los elementos más llamativos de Outcast Tales es su integración con Twitch. En lugar de limitarse a ofrecer una experiencia que el creador de contenido retransmite mientras la audiencia observa, el juego permite que los espectadores participen en determinadas decisiones mediante votaciones e interacciones.

La comunidad puede intervenir en acontecimientos narrativos, escoger entre distintas respuestas y decidir aspectos del recorrido, como el siguiente destino o determinadas mejoras para el grupo. Esto transforma la retransmisión en algo más parecido a una partida compartida: el creador sigue al mando de la experiencia, pero debe tener en cuenta que quienes están al otro lado de la pantalla también quieren meter baza.

Y aquí el humor del juego encuentra un aliado perfecto.

Una cosa es que el jugador tome una decisión cuestionable por su cuenta. Otra muy distinta es que el chat vote de forma masiva por la opción que parece más desastrosa y después se quede mirando cómo todo sale mal. Si el grupo ya tiene problemas para entenderse, añadir a una audiencia con capacidad de influir en sus decisiones puede convertir una expedición corriente en una comedia de errores.

La integración tiene sentido porque no parece añadida de manera arbitraria. El carácter imprevisible de las relaciones, las decisiones narrativas y la estructura roguelite ofrecen situaciones que se prestan a la participación colectiva. La audiencia no necesita limitarse a comentar si una elección ha sido buena o mala: puede contribuir directamente a decidir qué ocurre después.

Conclusiones

Outcast Tales parte de una idea que encaja muy bien con la estructura de un RPG táctico roguelite: en un mundo donde todo se ha venido abajo, la supervivencia depende de un grupo de personajes que no siempre saben comportarse como un equipo. En lugar de limitarse a utilizar el apocalipsis como telón de fondo, Hardlane Studio lo convierte en el escenario de una comedia sobre las relaciones humanas, las decisiones cuestionables y las consecuencias de compartir una misión con personas que tienen sus propias prioridades.

La combinación de clases y rasgos psicológicos es el centro de la propuesta. Permite que los personajes tengan una función práctica en los combates y, al mismo tiempo, una personalidad capaz de influir en los acontecimientos. Esta conexión entre táctica y narrativa es lo que da sentido a su planteamiento: cada expedición puede convertirse en una historia diferente, no solo porque cambien los enemigos o las decisiones disponibles, sino porque también cambia la dinámica del grupo.

La integración con Twitch refuerza esa identidad y ofrece una posibilidad interesante para quienes crean contenido. Dar voz a la audiencia en decisiones importantes puede convertir cada partida en una experiencia colectiva, con el añadido de que el chat también puede ser responsable de las consecuencias. En un juego que encuentra parte de su gracia en el caos, es una función que encaja de manera natural.

Su mayor riesgo está en la misma característica que lo distingue. La imprevisibilidad puede generar situaciones memorables, pero también puede frustrar a quienes quieran tener un control más preciso sobre sus estrategias. El reto consiste en lograr que las decisiones de los personajes parezcan consecuencia de sus rasgos y de las relaciones que han desarrollado, en lugar de convertirse en obstáculos arbitrarios para el jugador.

Su mayor pega es desde luego no ser tan accesible para todo el mundo por algo tan sencillo de corregir como añadir el idioma español a la ecuación. Pero también es verdad que por ese precio no vamos a andar riñendo, ¿no?

Lo mejor

  • Su humor postapocalíptico y sus protagonistas imperfectos ofrecen una alternativa a las aventuras que se toman demasiado en serio.
  • La creación de personajes afecta tanto al combate como a las decisiones narrativas.
  • Las afinidades y rivalidades añaden una dimensión interpersonal que puede generar historias diferentes.
  • La combinación de personajes y acontecimientos invita a experimentar con distintas expediciones.
  • La participación de la audiencia encaja con la naturaleza caótica de la aventura y puede funcionar especialmente bien en retransmisiones.
  • Permite probar la propuesta sin pagar un precio inicial

Lo peor

  • La imprevisibilidad puede jugar en tu contra.
  • El equilibrio entre estrategia y caos es delicado.
  • Una presentación visual modesta.
  • No está en español

Ficha técnica

  • Juego: Outcast Tales
  • Desarrollador: Hardlane Studio
  • Distribuidor: Inner Pocket
  • Plataforma analizada: PC
  • Género: RPG táctico, roguelite
  • Precio: Free-to-play
  • Idiomas: Ingles y Ruso

Nota Final

7.0/10