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Atender clientes, cuadrar las cuentas, reponer mercancía y aguantar al propietario reclamando el alquiler son actividades que no suelen despertar demasiadas pasiones. Ahora imaginad hacer todo eso en una estación espacial decadente, rodeados de delincuentes, contrabandistas, inspectores de seguridad y mercancía de procedencia más que sospechosa. Bienvenidos a Probably Stolen, una propuesta de Questing Goose Studio publicada por tinyBuild que convierte la gestión de una tienda en una peculiar lucha por la supervivencia.

La premisa tiene bastante más miga de lo que parece. No estamos simplemente ante otro simulador en el que compramos productos baratos para venderlos más caros. Aquí también podemos fabricar mercancías, cultivar, negociar con diferentes personajes, ganarnos el favor de varias facciones y decidir si queremos ser ciudadanos ejemplares o auténticos buitres del mercado negro. Todo mientras intentamos reunir suficientes créditos para pagar el alquiler y, con suerte, convertirnos en propietarios de nuestro propio negocio.

La cantidad de posibilidades resulta llamativa y es uno de sus grandes atractivos. Sin embargo, también existe una cara menos amable: entre tantas tareas, sistemas y decisiones, la experiencia puede llegar a sentirse abrumadora y algunas actividades terminan entrando en una rutina bastante marcada. Probably Stolen tiene buenas ideas y una personalidad muy reconocible, aunque no siempre consigue mantener el mismo nivel de interés.

Una tienda, muchos caminos y demasiadas formas de meterse en problemas

Lo primero que llama la atención al comenzar una partida es la cantidad de opciones disponibles. Probably Stolen ofrece especializaciones que permiten definir desde el principio qué clase de negocio queremos levantar. No es una elección meramente decorativa: cada una modifica las condiciones iniciales, los recursos disponibles y la manera de afrontar los primeros días.

La especialización de aprendiz funciona como una puerta de entrada bastante razonable. El Mentor nos proporciona ayuda, créditos y mercancía para comenzar, además de permitirnos familiarizarnos con las diferentes posibilidades del negocio. Es la opción más recomendable para quienes todavía no conocen sus sistemas y prefieren aprender sin tener que hacer malabares para conseguir el primer puñado de dinero.

Pero también podemos complicarnos la vida voluntariamente. Hay especializaciones centradas en actividades concretas, como la agricultura hidropónica, que nos permiten comenzar con instalaciones y recursos relacionados con ese negocio, aunque también introducen condiciones económicas más exigentes. Y después está la posibilidad de empezar prácticamente desde la nada, sin créditos ni mercancía. Una decisión estupenda para quienes consideran que pagar facturas es demasiado fácil y necesitan añadir sufrimiento a su existencia virtual.

A estas especializaciones se suman cuatro niveles de dificultad y un sistema de ventajas que permite modificar todavía más las condiciones de cada partida. Podemos escoger beneficios, pero también aceptar desventajas a cambio de obtener recursos adicionales o mejorar nuestra relación con determinadas facciones. Esa posibilidad de sacrificar comodidad para conseguir ventajas posteriores introduce decisiones interesantes desde el primer momento.

El negocio está en vender, pero también en saber a quién

La actividad principal de Probably Stolen gira alrededor del mostrador. Los clientes llegan, examinan los productos y nos ofrecen diferentes oportunidades comerciales. Podemos vender, comprar, intercambiar mercancía o negociar para intentar conseguir mejores condiciones. También existe la posibilidad de aceptar determinados artículos de dudosa procedencia, algo que puede resultar muy rentable si sabemos cómo moverlos.

La gracia está en que no todo lo que llega a nuestras manos es legal. Algunos productos pueden ser contrabando o mercancía robada, por lo que debemos valorar los riesgos antes de aceptarlos. La seguridad de la estación no está precisamente de vacaciones y las inspecciones pueden aparecer cuando menos nos conviene. Si nos encuentran con artículos prohibidos, podemos perder mercancía y acumular problemas que terminen poniendo en peligro el negocio.

Podemos ganarnos el favor de Seguridad denunciando a personas buscadas o colaborando con sus investigaciones. También podemos tomar el camino contrario y ayudar a los miembros de la resistencia, ocultar mercancía y aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado negro. Ninguna de estas decisiones tiene por qué ser completamente gratuita: mejorar nuestra posición con un grupo puede perjudicar nuestras relaciones con otros.

El resultado es un sistema que aporta contexto a las operaciones comerciales. No estamos vendiendo productos en una tienda aislada del mundo, sino intentando encontrar nuestro sitio en una sociedad donde todo el mundo parece tener algo que ocultar. Y, por supuesto, donde casi todos quieren sacar tajada.

Fabricar, cultivar y buscarse la vida fuera del mostrador

Si Probably Stolen se limitase a comprar y vender productos, su propuesta tendría bastante menos recorrido. Por suerte, Questing Goose Studio ha incorporado diferentes actividades que permiten ampliar el negocio y encontrar nuevas fuentes de ingresos.

Podemos fabricar artículos, mejorar determinados productos y desarrollar actividades relacionadas con la producción. La agricultura hidropónica es uno de los ejemplos más claros pero también podemos podemos meternos en negocios bastante más turbios, como la producción de sustancias ilegales.

Esta variedad permite que la tienda evolucione más allá de un simple escaparate. Hay que gestionar recursos, conseguir materiales y decidir qué actividades merecen nuestra inversión. También podemos recurrir a pedidos telefónicos para reponer existencias y utilizar servicios especializados que facilitan determinadas operaciones.

Pero no todo sucede dentro del local. Durante los periodos en los que no estamos atendiendo a los clientes podemos salir a buscar mercancía, visitar otros negocios, realizar intercambios y rebuscar objetos aprovechables en lugares como el vertedero. No es precisamente la excursión más glamurosa del universo, pero cuando las cuentas no salen, cualquier cosa que pueda convertirse en créditos merece una oportunidad.

Eso sí, abandonar la tienda también tiene sus inconvenientes. Los desplazamientos pueden consumir tiempo y afectar a nuestra actividad comercial, por lo que conviene pensar cuándo merece la pena salir y cuándo es mejor permanecer detrás del mostrador. La gestión del negocio exige organizarse, y no siempre podemos estar en todas partes.

Personajes, favores y una moral bastante flexible

Otro de los puntos que ayudan a dar personalidad a Probably Stolen son los personajes que aparecen durante la partida. Algunos ofrecen servicios, otros buscan nuestra colaboración y también los hay que pueden meternos en situaciones bastante comprometidas.

Joe Wild es uno de esos individuos que llaman la atención por su aspecto extravagante y sus contactos. Su presencia permite acceder a distintos servicios que pueden resultar útiles para el negocio, desde encontrar compradores hasta conseguir determinadas ventajas. El Doctor Jackson, por su parte, está relacionado con las posibilidades tecnológicas de la tienda y con las máquinas que podemos instalar para mejorar su funcionamiento.

También tenemos que lidiar con Seguridad y con individuos que pueden ofrecernos mercancía ilegal o pedirnos que guardemos silencio. Las conversaciones y los encuentros sirven para presentar nuevas oportunidades, aunque el verdadero interés está en lo que hacemos después con esa información.

El juego plantea constantemente pequeñas decisiones morales que, en realidad, tienen una relación bastante directa con nuestra supervivencia económica. Podemos colaborar con las autoridades y mantener una reputación respetable, pero quizá descubramos que el camino de la legalidad no es precisamente el más rentable. También podemos aceptar favores de personajes sospechosos y terminar convirtiendo nuestro establecimiento en un negocio que haría sudar a cualquier inspector.

Tecnología para trabajar menos… o para tener más cosas que gestionar

La tienda dispone de diferentes máquinas y dispositivos que permiten automatizar algunas tareas. Podemos instalar aspiradoras robot para mantener el establecimiento limpio, utilizar proyectores y añadir módulos que mejoran el rendimiento de determinados equipos. También necesitamos baterías, materiales de reparación y otros recursos para mantener estas instalaciones funcionando.

Este apartado añade otra capa de gestión a una propuesta que ya cuenta con bastantes elementos. Las máquinas no son simples adornos: forman parte de la evolución del negocio y pueden ayudarnos a optimizar determinadas tareas. Sin embargo, también requieren inversión y mantenimiento, por lo que debemos valorar si merece la pena gastar nuestros créditos en ellas o destinarlos a otras necesidades más urgentes.

Y es que el dinero nunca sobra. El alquiler llega cada semana y el propietario no parece especialmente interesado en escuchar nuestras excusas. Al principio dependemos de la ayuda del Mentor, pero tarde o temprano tendremos que demostrar que somos capaces de mantener el negocio por nuestros propios medios. El objetivo de comprar el establecimiento y dejar de vivir pendientes de los pagos funciona como una meta a largo plazo que da sentido a buena parte de nuestras decisiones.

La progresión tiene su atractivo, aunque también puede generar cierta sensación de saturación. Entre mercancías, instalaciones, relaciones, recursos y servicios, hay bastantes elementos que controlar. Quienes disfruten de los simuladores con sistemas entrelazados encontrarán aquí material de sobra para experimentar. Los que busquen una experiencia más sencilla pueden sentirse perdidos durante las primeras horas.

El problema de repetir la misma jornada una y otra vez

Aquí es donde Probably Stolen empieza a mostrar sus costuras. Su cantidad de sistemas y posibilidades puede dar la impresión de que estamos ante una experiencia prácticamente inagotable, pero buena parte de la actividad diaria termina concentrándose en un ciclo bastante reconocible: atender clientes, comprar y vender mercancía, revisar productos sospechosos, conseguir beneficios y preparar el siguiente día.

La estructura tiene sentido para un simulador de estas características, pero no siempre consigue evitar la monotonía. Los clientes pueden repetir frases y comportamientos, y las conversaciones no alcanzan la variedad que cabría esperar de un mundo con tantas facciones y personajes. Después de varias jornadas, algunas interacciones pierden frescura y la rutina comercial empieza a hacerse notar.

La ambientación ciberpunk ayuda a mantener el interés, y las situaciones relacionadas con el contrabando, las inspecciones y los personajes sospechosos aportan momentos que rompen la rutina. Pero no siempre son suficientes para compensar la repetición del trabajo diario.

Es una contradicción curiosa: Probably Stolen consigue que gestionar una tienda parezca una actividad llena de posibilidades y, al mismo tiempo, puede recordarnos demasiado a un trabajo real. Para algunos jugadores será parte de su encanto; para otros, una razón bastante convincente para cerrar el establecimiento antes de que llegue el siguiente turno.

Una estación espacial con personalidad propia

El apartado visual acompaña correctamente a la propuesta. La ambientación nos lleva a una estación espacial ciberpunk marcada por las diferencias entre sus habitantes y por una evidente decadencia en sus zonas más humildes. Nuestra tienda se convierte en el centro de operaciones, un espacio que vamos utilizando y adaptando a medida que conseguimos recursos y desbloqueamos nuevas posibilidades.

La perspectiva en primera persona encaja con la actividad principal. Atender a los clientes desde el mostrador, revisar mercancías y manipular los diferentes elementos del establecimiento ayuda a reforzar la sensación de estar trabajando en un pequeño negocio dentro de un entorno hostil. No estamos ante una aventura de exploración libre por una enorme estación espacial, sino ante una estructura que nos permite desplazarnos a lugares concretos cuando necesitamos realizar otras actividades.

En lo sonoro, la propuesta cuenta con cintas de casete musicales que ayudan a acompañar las jornadas. Es un recurso coherente con la ambientación, aunque la presencia de una selección limitada puede terminar haciendo que el acompañamiento se vuelva repetitivo. En un juego donde pasamos tanto tiempo realizando tareas similares, una mayor variedad musical habría sido bienvenida.

En conjunto, el apartado audiovisual cumple su función y contribuye a dar identidad al proyecto. No es lo que sostiene la experiencia, pero sí ayuda a que la tienda y su entorno tengan personalidad.

Conclusiones

Probably Stolen es un simulador de gestión con una idea muy atractiva: convertirnos en propietarios de una tienda dentro de una estación espacial donde la legalidad es, como mínimo, negociable. Questing Goose Studio ha construido una propuesta con numerosas posibilidades, especializaciones, niveles de dificultad, facciones y actividades que permiten desarrollar el negocio de formas diferentes.

Su mayor virtud está en la libertad que ofrece. Podemos centrarnos en actividades legales, experimentar con la producción, buscar oportunidades en el mercado negro o convertirnos en un comerciante dispuesto a aceptar casi cualquier trato. Las relaciones con las facciones y las decisiones morales aportan contexto a la gestión, mientras que las máquinas y las diferentes formas de conseguir mercancía amplían las posibilidades de progresión.

El problema es que tanta ambición no siempre se traduce en una experiencia igual de variada. El ciclo diario puede resultar repetitivo, los diálogos de los clientes acusan cierta falta de diversidad y algunas tareas terminan perdiendo interés cuando llevamos varias jornadas realizándolas. La cantidad de sistemas tampoco ayuda a que todo resulte accesible desde el principio.

Lo mejor

  • Especializaciones que permiten comenzar las partidas con planteamientos muy diferentes.
  • Las facciones y sus relaciones añaden consecuencias a nuestras decisiones.
  • La posibilidad de fabricar, cultivar, criar animales y desarrollar diferentes actividades comerciales.
  • La libertad para elegir entre un negocio legal y otro bastante más turbio.
  • Un sistema de gestión amplio, con máquinas, mejoras y servicios que amplían las posibilidades.

Lo peor

  • El ciclo diario de compraventa puede volverse repetitivo.
  • Los diálogos de los clientes necesitan más variedad.
  • La cantidad de sistemas puede resultar abrumadora al principio.
  • Algunas actividades pierden interés después de repetirlas durante varias jornadas.
  • La selección musical puede hacerse limitada con el paso de las horas.

Ficha técnica

  • Juego: Probably Stolen
  • Desarrollador: Questing Goose Studio
  • Distribuidor: tinyBuild
  • Género: Simulación, gestión
  • Plataforma analizada: PC
  • Idioma: Español

Nota Final

8.0/10

Veredicto: Probably Stolen tiene una propuesta con personalidad y una cantidad de posibilidades que va mucho más allá de atender clientes y vender mercancía. Sus especializaciones, las relaciones con las facciones y la libertad para construir nuestro propio negocio ofrecen una experiencia de gestión atractiva, especialmente para quienes disfrutan experimentando con diferentes sistemas. Sin embargo, la repetición de las jornadas y la escasa variedad de algunos diálogos impiden que mantenga el interés con la misma fuerza durante toda la partida. Un simulador con buenas ideas y bastante mala leche, aunque todavía necesita pulir la rutina que sostiene su negocio.