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Hablar de Bubsy 3D es hacerlo de uno de los nombres más polémicos de la historia de los videojuegos. Durante décadas, el salto tridimensional del felino creado originalmente por Accolade fue utilizado como ejemplo perfecto de cómo NO adaptar un plataformas 2D al nuevo terreno de las tres dimensiones.

Controles imposibles, cámaras infernales, diseño de niveles caótico y una jugabilidad torpe terminaron convirtiéndolo en objeto de burlas constantes dentro de internet y la industria.

Por eso mismo, el anuncio de Bubsy 4D parecía casi una broma.

¿De verdad alguien iba a rescatar a Bubsy en pleno 2026?

Sorprendentemente, sí.

Y lo más inesperado de todo es que el resultado funciona muchísimo mejor de lo que cualquiera podría imaginar.

Porque lo nuevo de Fabraz no intenta esconder el pasado desastroso del personaje. Todo lo contrario: lo abraza constantemente, se ríe de él y utiliza esa reputación para construir una aventura de plataformas extremadamente divertida y sorprendentemente inteligente.

Un regreso que convierte el fracaso en parte del chiste

La premisa de Bubsy 4D deja bastante claro desde el primer momento cuál será el tono de la aventura.

Los Woolies han vuelto a invadir la galaxia y, tras robar toda la lana del planeta Tierra, terminan provocando una rebelión de ovejas robóticas conocidas como los BaaBoots. En medio del caos aparece Bubsy, movido más por recuperar su querido Vellocino de Oro que por salvar realmente el universo.

La historia es deliberadamente absurda, ligera y completamente consciente de sí misma.

Y ahí está precisamente uno de los mayores aciertos del juego.

Bubsy 4D entiende perfectamente el lugar que ocupa la franquicia dentro de la cultura del videojuego. El personaje sabe que fue olvidado. Sabe que Bubsy 3D arruinó su imagen durante décadas. Y constantemente rompe la cuarta pared para reírse tanto de sí mismo como de la industria.

Es un enfoque muy inteligente porque evita intentar convertir a Bubsy en algo que ya no puede ser.

No pretende competir con Super Mario Odyssey ni con Astro Bot como gran icono del género. Su objetivo es mucho más humilde: ser divertido.

Y lo consigue.

El verdadero protagonista es el movimiento

Si algo define a Bubsy 4D es su sistema de movimiento.

Fabraz ha construido toda la experiencia alrededor de una idea muy concreta: desplazarse debe ser tan divertido que el jugador quiera dominar cada movimiento simplemente por placer.

Y honestamente, funciona de maravilla.

Bubsy cuenta con un repertorio bastante amplio de habilidades:

  • Doble salto
  • Planeo
  • Embestidas
  • Rodar convertido en bola
  • Trepar estructuras
  • Saltos encadenados
  • Ataques en picado

Por separado, ninguno de estos movimientos resulta especialmente revolucionario. El secreto está en cómo se combinan entre sí.

Encadenar acciones genera una sensación de fluidez constante tremendamente satisfactoria. Saltar, impulsarse hacia delante, planear y aterrizar rodando mientras atravesamos plataformas a toda velocidad convierte cada nivel en una especie de circuito de parkour caricaturesco.

Y lo mejor es que el juego nunca deja de incentivar esa velocidad.

Un plataformas lineal… pero sorprendentemente flexible

Aunque sus niveles son relativamente lineales, Bubsy 4D consigue transmitir constantemente sensación de libertad.

Cada escenario tiene múltiples caminos secundarios, coleccionables ocultos y pequeñas rutas alternativas que premian explorar o dominar mejor las mecánicas de movimiento.

No llega a convertirse en un collectathon puro al estilo Banjo-Kazooie, pero sí toma algunos elementos de ese diseño clásico.

La lana que recogemos puede utilizarse para desbloquear cosméticos y nuevas habilidades mediante pergaminos especiales.

Y aquí aparece otro detalle interesante: algunas mejoras no son simples extras opcionales. Varias alteran directamente la jugabilidad añadiendo nuevas técnicas de movilidad.

Eso provoca que volver a niveles anteriores tenga bastante sentido.

Además, el juego consigue algo muy importante: introducir nuevas combinaciones de movimientos de forma progresiva y natural. Nunca abruma al jugador, pero tampoco deja de evolucionar.

La velocidad lo cambia todo

Durante las primeras horas tenía bastante miedo de que Bubsy 4D fuese demasiado corto y superficial.

Y técnicamente lo es.

La campaña principal puede completarse en unas cinco horas aproximadamente. Pero rápidamente queda claro que la intención real del juego no es simplemente llegar al final.

Fabraz quiere convertir al jugador en una especie de speedrunner.

Cada nivel incluye desafíos contrarreloj, tablas de clasificación online y hasta fantasmas de otros jugadores para comparar rutas y tiempos.

Y esto cambia completamente la experiencia.

De repente, niveles que parecían simples plataformas lineales empiezan a transformarse en escenarios diseñados para optimizar movimientos, encontrar atajos y ejecutar cadenas perfectas de habilidades.

Es ahí donde Bubsy 4D alcanza su mejor versión.

Porque cuando empiezas a dominar realmente sus mecánicas, el juego se vuelve absurdamente satisfactorio.

El combate es claramente lo menos trabajado

No todo funciona igual de bien, claro.

El combate es probablemente el aspecto más flojo de toda la experiencia.

Los enemigos normales apenas suponen amenaza alguna y la mayoría caen tras un par de golpes automáticos. La sensación general es que están ahí más como obstáculos menores que como elementos importantes del diseño.

Se echa en falta bastante más profundidad en este apartado.

Especialmente porque el sistema de movimiento tiene tanto potencial que resulta inevitable imaginar combates mucho más dinámicos o exigentes.

Por suerte, los jefes finales mejoran bastante la situación.

Cada mundo incluye enfrentamientos únicos con mecánicas propias y pequeños gimmicks que obligan a entender debilidades concretas antes de atacar correctamente.

No son especialmente difíciles, pero sí bastante entretenidos.


Una dirección artística con mucha personalidad

Uno de los aspectos más sorprendentes de Bubsy 4D es lo bien que entiende su propia identidad visual.

Fabraz no ha intentado convertir al juego en un plataformas hiperrealista ni tampoco competir técnicamente con los gigantes del género. Su propuesta apuesta por algo mucho más inteligente: construir un universo caricaturesco, exagerado y deliberadamente artificial que encaje con el tono absurdo de la franquicia.

Y sinceramente, le sienta genial.

Los escenarios tienen un aspecto muy colorido y casi onírico, con mundos que parecen sacados de una mezcla entre dibujos animados noventeros y plataformas clásicos de la era Dreamcast/GameCube. Hay un encanto muy particular en cómo están diseñados los niveles, especialmente porque constantemente buscan sorprender con elementos extravagantes.

Un planeta puede estar lleno de estructuras flotantes imposibles mientras otro parece una especie de fábrica alienígena completamente descontrolada.

Todo tiene un aire juguetón.

Además, el diseño artístico evita caer en la saturación visual. Aunque los niveles son coloridos y dinámicos, siempre resulta fácil leer el escenario y entender dónde debemos movernos. Esto es especialmente importante en un juego tan centrado en la velocidad y el encadenamiento de movimientos.

Y hablando de movimiento, las animaciones son excelentes.

Bubsy transmite una elasticidad constante al desplazarse que recuerda muchísimo a los grandes plataformas modernos. Cada salto, rebote o embestida tiene fuerza y personalidad. El personaje se siente extremadamente ágil, y eso termina siendo fundamental para que todo el conjunto funcione.

El humor funciona mucho mejor de lo esperado

Reconozco que aquí tenía bastantes dudas.

El humor autoconsciente puede salir muy mal cuando se utiliza únicamente como excusa para vivir de la nostalgia o de memes antiguos. Sin embargo, Bubsy 4D sorprende porque sus bromas suelen funcionar bastante bien.

No es un juego brillantemente escrito, ni muchísimo menos, pero sí sabe utilizar muy bien el absurdo.

Las referencias constantes al desastre de Bubsy 3D, las burlas sobre su desaparición de la industria o incluso algunos comentarios dirigidos al propio jugador consiguen arrancar bastantes sonrisas.

Hay momentos especialmente divertidos cuando el juego rompe completamente la cuarta pared y Bubsy actúa como si fuese plenamente consciente de estar protagonizando “su última oportunidad”.

Incluso detalles como incluir los controles tanque del juego original como opción desbloqueable terminan funcionando como una especie de homenaje irónico bastante simpático.

Fabraz entiende perfectamente que Bubsy es un personaje ridículo. Y en lugar de intentar cambiarlo, ha decidido explotarlo a su favor.

Un juego pequeño… pero tremendamente rejugable

Es cierto que Bubsy 4D no ofrece una campaña especialmente larga.

Cinco horas aproximadamente pueden parecer pocas incluso dentro del panorama indie actual. Sin embargo, reducir la experiencia únicamente a su duración sería bastante injusto.

Porque gran parte de la gracia está en volver a jugar los niveles.

Las tablas de clasificación online transforman completamente la estructura del juego. Intentar reducir tiempos, encontrar nuevas rutas o perfeccionar cadenas de movimientos genera una sensación muy arcade que encaja perfectamente con el diseño general.

Y lo mejor es que el sistema funciona realmente bien.

Ver el fantasma de otros jugadores recorriendo el escenario mientras intentamos mejorar nuestras marcas añade ese componente competitivo que convierte algo sencillo en extremadamente adictivo.

De hecho, terminé dedicando muchas más horas de las que esperaba simplemente intentando optimizar recorridos.

Es un tipo de rejugabilidad muy concreta, claro.

Quienes únicamente quieran completar la campaña probablemente se quedarán con la sensación de que falta contenido. Pero quienes disfruten dominando mecánicas y perfeccionando rutas encontrarán muchísimo más valor aquí.

Rendimiento en PC y problemas técnicos

La versión de PC de Bubsy 4D funciona razonablemente bien en líneas generales.

El rendimiento suele mantenerse bastante estable incluso durante las secciones más rápidas, algo fundamental en un plataformas tan centrado en la precisión y la velocidad.

Eso sí, no está completamente libre de problemas.

Nada especialmente grave ni que arruine la experiencia. Por suerte, el control responde perfectamente en todo momento, y eso termina siendo muchísimo más importante en un juego de este tipo.

Además, el apartado de opciones es bastante completo. Hay múltiples ajustes de accesibilidad y configuraciones para adaptar la experiencia al gusto del jugador. Y nuestra guía.

Fabraz demuestra entender el género

Después de jugar Bubsy 4D queda bastante claro que Fabraz entiende muy bien cómo diseñar un plataformas divertido.

Y eso probablemente sea lo más importante de todo.

Porque más allá de las bromas, la nostalgia o el regreso inesperado de Bubsy, aquí hay un estudio que comprende perfectamente qué hace satisfactorio este género:

  • Movimiento fluido
  • Ritmo rápido
  • Rejugabilidad
  • Controles precisos
  • Diseños pensados para optimizar rutas

Todo eso está aquí.

Quizá no alcance el nivel de excelencia de los gigantes del género, pero tampoco intenta hacerlo. Bubsy 4D conoce perfectamente sus limitaciones y juega constantemente a favor de ellas.

Conclusiones de Bubsy 4D

Jamás pensé que terminaría escribiendo algo así, pero aquí estamos: Bubsy protagoniza uno de los regresos más simpáticos y sorprendentes de los últimos años.

Bubsy 4D no pretende reinventar el género ni competir con los mejores plataformas del mercado. Lo que hace es muchísimo más sencillo: ofrecer una aventura tremendamente divertida basada en un sistema de movimiento excelente y una identidad autoconsciente que convierte décadas de memes y desprecio en parte de su encanto.

Sí, la campaña es corta.

Sí, el combate podría haber dado muchísimo más de sí.

Y sí, técnicamente tiene algunas asperezas propias de una producción independiente.

Pero cuando Bubsy 4D realmente empieza a funcionar —cuando encadenas movimientos a toda velocidad mientras intentas rebajar milésimas en un contrarreloj— resulta imposible no divertirse.

Fabraz ha conseguido algo que parecía imposible: hacer que Bubsy vuelva a ser relevante.

Y honestamente, eso ya merece bastante reconocimiento.

Lo mejor

  • El sistema de movimiento es excelente
  • Muy divertido de controlar y dominar
  • Gran enfoque hacia speedrunning y rejugabilidad
  • Humor autoconsciente sorprendentemente efectivo
  • Dirección artística con mucha personalidad
  • Los desafíos contrarreloj funcionan genial

Lo peor

  • Campaña demasiado corta
  • El combate está muy poco desarrollado
  • Algunos problemas técnicos menores
  • Poca variedad de enemigos
  • La dificultad general resulta bastante baja

Ficha técnica

Juego: Bubsy 4D
Desarrollador: Fabraz
Editor: Atari
Plataformas: PC, PS5, PS4, Xbox One, Xbox Series X/S, Nintendo Switch y Switch 2
Género: Plataformas 3D
Versión analizada: PC

Nota final

8/10

Un plataformas independiente muy divertido que consigue lo imposible: devolverle algo de dignidad a Bubsy gracias a un movimiento sobresaliente, muchísimo encanto y una filosofía jugable tremendamente rejugable.

*Este análisis de Bubsy 4D ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por Plan of Attack