Me flipan los kaiju japoneses así que cuando vi en redacción Godzilla: Destroy All Monsters Melee Remastered me lancé a analizarlo, aquí la diplomacia consiste en coger un edificio, arrancarlo del suelo y estampárselo en toda la cara a otro monstruo de varias toneladas. Aquí hemos venido a repartir mamporros, derribar ciudades y recordar por qué Godzilla lleva décadas siendo el rey indiscutible de los kaiju.
Atari recupera uno de los videojuegos más recordados protagonizados por el gigantesco lagarto japonés, una propuesta que debutó originalmente en GameCube en 2002 y que posteriormente llegó a Xbox. Más de veinte años después, vuelve con una puesta al día visual bastante considerable, algunos ajustes en sus sistemas y la incorporación de un multijugador online que le sienta francamente bien. No estamos ante una revolución del género ni ante un juego de lucha que vaya a poner nerviosos a los aficionados más técnicos, pero tampoco parece que esa haya sido nunca su intención.

Lo que tenemos entre manos es un arena fighter que apuesta por la contundencia, el espectáculo y la destrucción de escenarios. Una fórmula sencilla, directa y bastante agradecida cuando lo único que queremos es ver cómo dos criaturas gigantes convierten una ciudad en un solar. Eso sí, que nadie espere encontrar un producto completamente nuevo: buena parte de su encanto procede precisamente de conservar la esencia del original, con sus virtudes y también con algunas limitaciones que el paso del tiempo no ha conseguido disimular.
Contenidos
Una invasión extraterrestre y muchas ganas de repartir
La historia nos presenta a los Vortaak, una raza alienígena que pretende conquistar la Tierra utilizando a diferentes monstruos bajo su control mental. Como suele ocurrir en estas situaciones, uno de los kaiju consigue liberarse y decide plantar cara a sus antiguos compañeros de cautiverio. A partir de ahí comienza una sucesión de enfrentamientos que nos llevará por distintas localizaciones hasta alcanzar la nave nodriza de los invasores.
No hace falta esperar un argumento especialmente elaborado, ni tampoco una narración que vaya a cambiar nuestra manera de entender la ciencia ficción. La campaña funciona como una excusa para enlazar combates y recuperar ese espíritu de las películas clásicas de Godzilla en las que los monstruos se daban de tortas mientras la humanidad contemplaba el desastre desde una distancia prudencial. Es sencilla, funcional y encaja perfectamente con lo que propone el juego.
El auténtico atractivo está en su plantilla de criaturas. Tenemos doce kaiju procedentes del universo de Toho, con nombres tan reconocibles como Godzilla, Gigan, Megalon, Rodan, Anguirus, King Ghidorah, Destoroyah o los diferentes modelos mecánicos de la franquicia. Una selección que permite montar enfrentamientos bastante disparatados y que, aunque echamos en falta alguna incorporación nueva, conserva suficientes personalidades como para que cada combate tenga su propio atractivo.

Aquí no gana quien más combos conoce, sino quien mejor reparte
Conviene dejar algo claro desde el principio: Godzilla: Destroy All Monsters Melee Remastered no pretende competir con Tekken, Street Fighter o cualquier otro referente del género de lucha tradicional. Sus enfrentamientos tienen otro ritmo y otra filosofía. Los monstruos son enormes, los movimientos tienen peso y la acción gira alrededor de golpes contundentes, ataques especiales y la posibilidad de aprovechar todo lo que encontramos a nuestro alrededor.
El sistema de combate resulta bastante accesible. Podemos alternar puñetazos y patadas para encadenar pequeñas combinaciones, utilizar las habilidades características de cada criatura, agarrar al adversario y recurrir a los ataques de energía. También contamos con opciones defensivas como bloquear, esquivar, saltar o volar, dependiendo de las características del personaje que hayamos elegido.
La variedad entre monstruos ayuda a que no todos los enfrentamientos se desarrollen de la misma manera. Cada uno tiene sus propios recursos y formas de atacar. Algunos destacan por su fuerza bruta, otros disponen de habilidades a distancia y determinadas criaturas cuentan con movimientos especiales que pueden cambiar el desarrollo de una pelea. Rodan, por ejemplo, aprovecha su capacidad de vuelo, mientras que Gigan puede recurrir a la teleportación y Megalon utiliza sus característicos taladros.
Los ataques de energía tienen su propia barra, por lo que no podemos abusar de ellos sin pensar. También disponemos del modo Furia, que permite ejecutar un ataque especialmente poderoso cuando conseguimos reunir la energía necesaria. Son habilidades que aportan variedad y nos obligan a vigilar los recursos disponibles, especialmente cuando el combate se complica y el rival empieza a utilizar sus propios movimientos especiales.
Ahora bien, tampoco vamos a vender humo: el repertorio de movimientos no es especialmente profundo y los combos son bastante limitados. La gracia está en aprender a controlar las distancias, aprovechar las oportunidades y saber cuándo conviene atacar o defenderse. Es un planteamiento sencillo, pero funciona porque entiende perfectamente el tipo de espectáculo que quiere ofrecer.

La ciudad también está invitada a recibir golpes
Una de las mejores decisiones de diseño es convertir los escenarios en algo más que un decorado. Las ciudades están llenas de edificios, vehículos y estructuras que podemos destrozar durante los enfrentamientos. Pero lo interesante es que no tenemos que limitarnos a golpearlos: también podemos agarrar determinados elementos y utilizarlos como armas improvisadas.
Pocas cosas representan mejor el espíritu de este juego que levantar un edificio y lanzárselo a un monstruo que probablemente estaba pensando exactamente lo mismo. Los escenarios permiten generar situaciones bastante divertidas, con estructuras que se vienen abajo, objetos que salen disparados y criaturas gigantes intercambiando golpes en mitad de una auténtica catástrofe urbana.
También intervienen las fuerzas militares, que pueden atacar a los kaiju y alterar el desarrollo de los enfrentamientos. Sus intervenciones añaden un componente imprevisible, ya que podemos encontrarnos con ataques que nos compliquen la vida justo cuando estábamos a punto de rematar al adversario. A esto se suman los platillos volantes que aparecen durante las partidas y dejan diferentes mejoras, como recuperación de salud o energía.
El resultado es un combate bastante más caótico que el de un juego de lucha convencional. No siempre gana quien golpea más rápido, porque saber utilizar el escenario puede marcar una diferencia importante. Es una de esas ideas que parecen simples sobre el papel, pero que terminan dando algunos de los momentos más entretenidos de la experiencia.
Eso sí, la destrucción no alcanza el nivel de espectacularidad que podríamos esperar de una producción actual. Aunque se han mejorado los escenarios, las estructuras y sus elementos destructibles siguen teniendo ciertas limitaciones. Hay diversión de sobra en convertir una ciudad en un montón de escombros, pero también queda la sensación de que este apartado podría haberse desarrollado bastante más.

Modos de juego: más formas de organizar el desastre
El contenido individual gira principalmente alrededor del modo Aventura, que nos permite escoger un monstruo y avanzar por una sucesión de enfrentamientos hasta llegar al desenlace de la historia. Es la modalidad más tradicional y la que mejor representa la estructura del juego original.
Dentro de esta opción encontramos diferentes variantes. Aventura Clásica mantiene el recorrido habitual, mientras que Sucesión de Aventuras y Desafío de Aventura introducen otras condiciones y retos que nos animan a seguir utilizando a nuestras criaturas. Son alternativas que amplían la experiencia, aunque algunas requieren dedicar bastante tiempo a desarrollar los personajes.
También contamos con Supervivencia, donde debemos enfrentarnos a sucesivas oleadas de adversarios, y Destrucción, una modalidad que cambia el objetivo habitual para centrarse en causar tantos daños como sea posible antes de que termine el tiempo. Es una forma distinta de disfrutar de las ciudades y de comprobar hasta dónde podemos llegar cuando dejamos de preocuparnos por ganar un combate tradicional.
Por último, tenemos Entrenamiento y las opciones para configurar enfrentamientos personalizados. No son modalidades especialmente sorprendentes, pero permiten practicar, ajustar las condiciones de las partidas y organizar peleas con diferentes participantes.
La variedad cumple, aunque tampoco estamos ante una colección de modos que vaya a mantenernos entretenidos durante meses por sí sola. El juego tiene bastante claro dónde está su principal atractivo y no intenta disimularlo: combatir con monstruos gigantes.

La progresión necesita algo más de sentido común
Uno de los cambios importantes de esta edición está en el sistema de desbloqueo de contenidos. La remasterización introduce proyectos de investigación y una progresión basada en puntos que conseguimos jugando y completando diferentes objetivos. De esta manera podemos desbloquear monstruos, escenarios y otros contenidos adicionales.
La idea tiene sentido sobre el papel. Ofrece objetivos a medio plazo y nos anima a probar distintas criaturas en lugar de quedarnos siempre con nuestro Godzilla favorito. Sin embargo, también introduce una capa de progresión que no siempre encaja con la naturaleza directa de la propuesta original. En determinados momentos, conseguir todo lo que queremos puede exigir repetir enfrentamientos y dedicar más tiempo del deseable a acumular puntos.
A esto se suma que cada monstruo dispone de su propio nivel y puede mejorar diferentes atributos conforme lo utilizamos. Esta progresión individual tiene su utilidad, especialmente cuando nos enfrentamos a desafíos que exigen alcanzar determinados niveles, pero también puede convertirse en una obligación si queremos completar todas las opciones disponibles.
No es un sistema que arruine la experiencia, ni mucho menos, pero sí uno de esos añadidos que nos hacen preguntarnos si realmente era necesario complicar algo que funcionaba de manera más inmediata. Cuando lo que queremos es desbloquear contenido y volver a la acción, tener que pasar por una serie de objetivos y mejoras puede resultar algo pesado.

El multijugador es donde los monstruos se sienten como en casa
Si hay un terreno en el que esta propuesta encuentra una de sus mejores razones para seguir en pie, es el multijugador. Podemos organizar enfrentamientos locales de hasta cuatro participantes, lo que permite montar auténticas batallas campales en las que las ciudades sufren las consecuencias de nuestras amistades.
Es precisamente en compañía cuando el planteamiento alcanza su punto más divertido. Los combates se vuelven imprevisibles, los ataques especiales empiezan a cruzarse por todas partes y el escenario acaba convertido en una zona de guerra. No hace falta dominar un sistema de lucha complejo para disfrutarlo: basta con elegir un monstruo, aprender sus movimientos básicos y tener ganas de dejar al adversario mirando las estrellas.
La incorporación del multijugador online es otra de las novedades importantes de esta edición. Permite llevar los enfrentamientos a Internet y añade una posibilidad que se echaba en falta en una propuesta de estas características. Eso sí, las partidas online están limitadas a dos participantes, por lo que las grandes batallas de cuatro jugadores quedan reservadas al multijugador local.
También se incorpora juego cruzado, una mejora interesante para facilitar que los jugadores puedan encontrarse independientemente de la plataforma en la que estén disfrutando del título. No transforma por sí sola el contenido disponible, pero sí ayuda a que esta recuperación tenga más recorrido que una simple experiencia individual.

Un lavado de cara que le sienta de maravilla
La remasterización da un salto importante en el apartado visual gracias a la reconstrucción de sus elementos gráficos mediante Unreal Engine 5. Los modelos de los monstruos, las texturas, la iluminación y los escenarios han recibido una puesta al día que permite disfrutar de una presentación mucho más acorde con los tiempos actuales.
Las criaturas conservan sus diseños característicos y siguen transmitiendo esa personalidad tan reconocible que tienen los kaiju de Toho. No se ha intentado reinventar su apariencia, algo que agradecemos, porque parte del encanto está precisamente en recuperar esos monstruos tal y como los recordamos.
Los escenarios también se benefician de esta renovación. Se han ampliado algunas localizaciones y se incorporan nuevas condiciones climáticas y variaciones entre el día y la noche, aportando algo más de variedad visual a los enfrentamientos. El resultado es una presentación más atractiva y una sensación de mayor amplitud en las arenas.
Sin embargo, el salto técnico no se traduce en una evolución igual de ambiciosa de la destrucción. Los edificios siguen derrumbándose y los elementos del escenario continúan siendo una parte importante de los combates, pero el sistema conserva ciertas limitaciones que se hacen más evidentes al compararlo con lo que podemos encontrar actualmente. Es una oportunidad parcialmente desaprovechada, porque precisamente este apartado podría haber sido uno de los grandes protagonistas de la renovación.
En el sonido encontramos los efectos y rugidos que esperamos de una producción protagonizada por Godzilla y compañía, junto a las comunicaciones militares y las intervenciones del narrador. La ambientación cumple su cometido y ayuda a mantener esa sensación de estar participando en una película de monstruos gigantes, con ciudades amenazadas y fuerzas militares intentando contener un desastre que claramente les viene demasiado grande. ¡Pero hay que resaltar que está doblado en español!

Conclusión
Godzilla: Destroy All Monsters Melee Remastered recupera una propuesta que conserva buena parte de su atractivo más de dos décadas después de su lanzamiento original. Su sistema de combate es sencillo, los movimientos no tienen una profundidad especialmente elevada y algunos de sus modos podrían ofrecer más variedad, pero entiende perfectamente lo que tiene que hacer para entretener.
La posibilidad de utilizar los escenarios como armas, las diferencias entre los monstruos y el caos de sus enfrentamientos siguen siendo sus grandes virtudes. La renovación visual también supone un paso adelante importante, mientras que el multijugador online y el juego cruzado ayudan a completar una edición que necesitaba adaptarse a las posibilidades actuales.
No todo está igual de bien resuelto. El sistema de progresión puede exigir demasiada repetición, el plantel se mantiene sin incorporaciones nuevas y la destrucción de escenarios podría haber evolucionado mucho más. Son aspectos que impiden que estemos ante una recuperación redonda, especialmente teniendo en cuenta que había margen para mejorar algunos de los elementos que más han acusado el paso del tiempo.
Aun así, hay algo que este juego hace especialmente bien: nos deja controlar a algunos de los monstruos más emblemáticos del cine y nos permite resolver nuestras diferencias a base de mamporros en mitad de una ciudad. Y, sinceramente, a veces no necesitamos mucho más.
Lo mejor
- La posibilidad de controlar a doce monstruos míticos de la franquicia.
- Los escenarios interactivos y la opción de utilizar edificios como armas.
- Un sistema de combate accesible y bastante divertido.
- La renovación visual mediante Unreal Engine 5.
- El multijugador local para cuatro participantes y la incorporación del online.
- Textos y voces en español.
Lo peor
- El sistema de progresión puede resultar demasiado repetitivo.
- Se echan en falta nuevos monstruos en el plantel.
- La destrucción de escenarios podría haber evolucionado mucho más.
- Los combates y sus posibilidades no tienen demasiada profundidad.
Ficha técnica
- Juego: Godzilla: Destroy All Monsters Melee Remastered
- Desarrollador: Pipeworks Studios
- Editor: Atari
- Plataforma analizada: PC, PS5 y Nintendo Switch 2
- Género: Acción / Lucha / Arena Fighter
- Idioma: Textos y voces en español
Nota final
8.0/10
Un regreso muy disfrutable del rey de los monstruos. No reinventa la fórmula, pero conserva intacta su capacidad para convertir cada combate en un espectáculo de destrucción.
*Este análisis de Godzilla: Destroy All Monsters Melee Remastered para PC ha sido posible gracias a una clave facilitada por Plan of Attack.
