Olvídate de los roguelites donde te puedes quedar empanado mirando las musarañas o acariciando a un perro pixelado. Los chicos de Rever Games y Radical Theory, con un par de narices, acaban de soltar en el Acceso Anticipado de Steam una bomba de relojería llamada Clockfall. Su propuesta comercializada a 9,99€ mezcla el hack and slash tipo Diablo donde debemos recorrer escenarios a toda velocidad buscando mejoras para luego defender la posición con todo lo que hemos conseguido.
En esta toma de contacto te contamos por qué este título nos tiene con los ojos inyectados en sangre, el corazón a mil por hora y mirando de reojo las manecillas del reloj como si nos fuera la vida en ello. Spoiler: nos va.
Contenidos
Una trama sin rodeos: El día de la marmota versión carnicería
La premisa arranca fuerte. Tu preciosa y tranquila aldea ha sido reducida a cenizas por unas simpáticas hordas llamadas «El Destino». Todo el mundo ha muerto de formas bastante poco estéticas, pero en mitad de los escombros queda un artefacto místico: un reloj colosal que te atrapa en un bucle temporal infinito.
¿El objetivo? Revivir el día de la masacre una y otra vez para intentar evitarla. No hay espacio para pasteleos románticos ni tramas melodramáticas al estilo de otros referentes recientes del género. Esto es fantasía oscura de la vieja escuela, con suelos cubiertos de sangre, guitarras eléctricas atronando de fondo y una atmósfera asfixiante que te recuerda en cada esquina que eres un desgraciado atrapado en una pesadilla infinita.

El tictac de la muerte: El tiempo como moneda de cambio
La gran genialidad de la jugabilidad radica en cómo maneja el cronómetro. En cualquier juego de este palo, si te apetece explorar hasta el último rincón opcional para romper vasijas, lo haces. En la propuesta de Rever Games, hacer eso es un suicidio táctico. El tiempo no es un simple marcador estético en la interfaz; es el recurso más valioso de toda la economía del juego y tienes 3 minutos.
Cada segundo cuenta. ¿Quieres abrir ese cofre tan tentador? Te va a costar unos valiosos segundos de tu marcador. ¿Quieres mejorar tus estadísticas de ataque o desbloquear un hechizo devastador en un altar? más te vale darte prisa en encontrarlo. El juego te pone constantemente entre la espada y la pared obligándote a tomar decisiones drásticas en décimas de segundo: ¿inviertes en chetar a tu personaje para pegar más fuerte, o sacrificas tu progresión inmediata para ir un poco más allá y encontrar un cofre que sea más acorde? Si el reloj llega a cero, llega el momento de tratar de cambiar el pasado con lo que tienes.

Tortas en perspectiva isométrica y defensa de la huerta
Cuando te pones a los mandos, el combate se siente ágil, visceral y muy directo. Con una perspectiva aérea que inevitablemente recuerda a grandes titanes del ARPG como la saga Diablo, te dedicas a limpiar salas combinando acero, esquivas y magia destructiva. Al principio eres un mindundi que cae de dos guantazos, pero a base de recolectar recursos permanentes vas desbloqueando un árbol de habilidades bastante generoso y nuevas armas que agilizan las escabechinas.
Pero la cosa no se queda en dar espadazos pantanos y playas. Cuando consigues salir con vida, el juego cambia de tercio por completo y activa su fase de defensa de la aldea. Con los materiales que has rapiñado en tus incursiones contrarreloj, te toca luchar y la defensa para aguantar las oleadas de enemigos que intentan rematar lo poco que queda de tu hogar. Esta combinación de exploración frenética y defensa de torres entre comilla le sienta de fábula al ritmo de la partida, rompiendo la monotonía que a veces achaca a este tipo de producciones independientes.

Aquí se premia el coco y las manos, no la suerte
Un detalle que nos ha parecido de lo más interesante es cómo gestiona la aleatoriedad. Mientras que la mayoría de roguelites actuales fían gran parte de tu éxito a que el algoritmo te bendiga con un objeto legendario roto, aquí la estructura es mucho más estática. La colocación de los enemigos se mantienen en posiciones muy similares entre intentos, vamos, nosotros diríamos que puedes memorizar con certeza donde van a estar
¿Eso es malo? Para nada. Convierte el juego en un desafío de pura memorización, reflejos y optimización de rutas. Es casi como un juego de velocidad camuflado de RPG de acción. Aprendes dónde está el peligro, qué esquinas esquivar para ahorrar tres preciados segundos y cuándo ignorar a un grupo de monstruos masillas para ir directo al objetivo. La satisfacción no viene de haber tenido suerte con los cofres, sino de ejecutar una run perfecta de manera quirúrgica, sintiéndote el puto amo del tiempo.

Lo que nos chirría de este Early Access
A ver, no todo va a ser lanzar confeti. Estamos ante una versión de Acceso Anticipado que acaba de aterrizar en compatibles, y se le notan algunas costuras lógicas de la falta de cocción. A nivel de personalización de builds, se echan en falta sinergias más alocadas o transformaciones salvajes que cambien radicalmente tu forma de jugar. La mayoría de las mejoras actuales son sutiles (un 10% más de velocidad de movimiento por aquí, un 20% más de daño crítico por allá), lo que hace que a las pocas horas las decisiones de equipo resulten un pelín planas.
Otro detalle molesto es la ausencia de más idioma que el inglés. Se echa de menos mucho el poder jugar en nuestro idioma nativo.
El estudio ya ha compartido una hoja de ruta para añadir más jefes, zonas y profundidad narrativa, pero si buscas una experiencia que te dure cien horas desde el primer día, quizás te convenga dejarlo un tiempo en la lista de deseados de Steam.
Aun así, a nivel de rendimiento técnico técnico no hay quejas: pide unos requisitos de risa y se mueve con una fluidez pasmosa, algo vital cuando estás esquivando ataques en el último segundo del marcador.

Conclusiones: ¿Vale la pena vigilar el reloj?
Clockfall tiene una personalidad arrolladora gracias a su implacable mecánica temporal. No reinventa la rueda del combate isométrico, pero el constante agobio del tictac y el ingenioso matrimonio con la defensa de torres consiguen atraparte desde la primera partida. Tiene asperezas que pulir y contenido que engordar durante los próximos meses de desarrollo, pero la base jugable es divertidísima, adictiva y sólida como una roca. Si te van los retos intensos donde cada error te cuesta caro y la palabra «pausa» no existe en tu vocabulario, dale una oportunidad. Eso sí, luego no nos llores si llegas tarde a cenar por culpa de «un bucle más».
Si quieres profundizar en su propuesta, te dejamos un listado rápido de lo que debes tener en cuenta:
- Precio ultra ajustado: Se encuentra por apenas 9,99€ en su fase inicial.
- Rendimiento asegurado: Pide poquito para funcionar.
- Planes de futuro: La versión final está proyectada para dar el salto a consolas de nueva generación (PlayStation 5 y Xbox Series X) en el futuro.
Ficha Técnica
- Desarrollador: Rever Games GmbH
- Editor: Radical Theory
- Plataformas: PC (consolas más adelante)
*Este avance de Clockfall ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por Radical Theory
