Alt="Mina"

Este es uno de esos juegos que sabes que van a salir bien incluso antes de jugarlos. Cuando Yacht Club Games anunció Mina the Hollower, muchos dimos por hecho que, como mínimo, sería un título notable. Al fin y al cabo, hablamos del estudio responsable de Shovel Knight, uno de los indies más importantes de la última década.

Pero claro, una cosa es esperar “algo bueno” y otra muy distinta encontrarte con una auténtica barbaridad de videojuego.

Porque Mina the Hollower no solo cumple expectativas: las destroza.

Lo nuevo de Yacht Club Games mezcla referencias clarísimas a The Legend of Zelda: A Link to the Past, Bloodborne, Castlevania e incluso pequeños toques de Hollow Knight, pero lo hace con una confianza y una personalidad propias que terminan convirtiendo la aventura en algo muy difícil de soltar.

Y sí, aviso desde ya: es de esos juegos que te hacen pensar constantemente “va, una zona más y lo dejo”… hasta darte cuenta de que son las tres de la mañana.

Un inicio clásico que esconde mucho más de lo que parece

La aventura arranca con Mina viajando en barco rumbo a Ossex, una ciudad que rápidamente se convierte en el centro neurálgico de toda la experiencia. Tras el ataque de una monstruosa criatura marina, el barco naufraga y nuestra protagonista termina llegando a tierra firme en medio del caos.

Allí descubre que el mundo atraviesa una crisis provocada, aparentemente, por unas torres que ella misma ayudó a construir. Lo que debía traer prosperidad ha liberado una especie de plaga que está corrompiéndolo todo.

Y ahí empieza el viaje.

La estructura inicial recuerda muchísimo a los Zelda clásicos: una ciudad principal, varias regiones conectadas entre sí, mazmorras temáticas y progresión basada en desbloquear nuevas posibilidades. Pero lo interesante es cómo el juego utiliza esa base para construir algo muchísimo más agresivo y dinámico.

Porque Mina the Hollower no juega exactamente igual que sus referentes.

Y eso se nota desde el primer combate.

El combate más raro… hasta que hace clic

Voy a decirlo claro: durante la primera hora es posible que no entiendas del todo cómo pelear en Mina the Hollower. Incluso puede que te frustre.

Mina no ataca inmediatamente al pulsar el botón. Primero prepara el golpe y después ejecuta el ataque. Parece una tontería, pero cambia completamente el ritmo del combate.

Al principio intentas jugar como si estuvieras en Zelda o Bloodborne, atacando de forma impulsiva, entrando y saliendo rápidamente del rango enemigo. Y el juego te castiga por ello.

Porque la clave no está en golpear primero.

La clave está en pensar como Mina.

Nuestra protagonista es una “Hollower”, una especie de ingeniera capaz de enterrarse bajo tierra y desplazarse rápidamente por debajo del escenario. Y esa habilidad no es un añadido curioso: es literalmente el corazón entero del gameplay.

El combate empieza a funcionar cuando entiendes que Mina no pelea de frente. Mina engaña, rodea, desaparece y reaparece detrás de los enemigos.

Y cuando haces clic con esa filosofía… madre mía.

Enterrarse bajo tierra nunca había sido tan divertido

La mecánica de soterramiento es probablemente una de las ideas más inteligentes que hemos visto en mucho tiempo dentro del género.

No solo sirve para esquivar ataques o reposicionarte durante el combate. También se utiliza para explorar, resolver puzles ambientales, encontrar secretos, atravesar determinadas superficies e incluso acceder a zonas seguras donde mejorar equipamiento y recuperar recursos.

Y lo mejor es cómo el juego exprime constantemente esa idea.

Hay enemigos diseñados específicamente para castigarte si abusas del soterramiento. Hay zonas metálicas donde no puedes enterrarte. Hay trampas construidas para obligarte a reaccionar rápido bajo tierra. Y hay momentos donde el plataformeo se convierte prácticamente en una danza de entradas y salidas del subsuelo.

Todo gira alrededor de una sola mecánica.

Y eso es diseño inteligente del bueno.

De ese que parece sencillo cuando lo ves funcionando, pero que claramente tiene detrás una cantidad absurda de trabajo y pruebas.

Diseño de niveles absolutamente magistral

Si algo demuestra Mina the Hollower constantemente es que Yacht Club Games entiende perfectamente cómo construir niveles memorables.

Cada bioma tiene personalidad propia. No hablo solo de estética, sino también de cómo plantea sus desafíos. Hay zonas donde el agua condiciona el movimiento, otras centradas en engranajes y mecanismos, algunas donde una criatura nos persigue constantemente y otras que directamente parecen laberintos llenos de trampas.

Y aun así, el ritmo jamás se rompe.

Eso es probablemente lo más impresionante del juego: su capacidad para mantenernos constantemente enganchados. Siempre ocurre algo. Siempre aparece una nueva idea. Siempre hay un secreto en una esquina o un enemigo capaz de sorprenderte.

No hay sensación de relleno.

Cada pantalla tiene propósito.

Puede ser un combate intenso, un pequeño puzle, una emboscada o una sección de plataformas, pero prácticamente todo aporta algo a la aventura.

Y eso hace que avanzar resulte tremendamente satisfactorio.

Un ritmo que convierte la aventura en algo peligrosamente adictivo

Hay juegos buenos. Y luego están esos títulos que absorben completamente tu atención durante horas sin darte cuenta.

Mina the Hollower pertenece claramente al segundo grupo.

Parte de culpa la tiene el movimiento rapidísimo de Mina, especialmente cuando utilizamos el soterramiento para encadenar desplazamientos. Pero también influye muchísimo cómo el juego dosifica recompensas y descubrimientos.

Siempre hay algo nuevo esperando.

Un pin extraño que modifica radicalmente nuestra build. Una cueva opcional llena de enemigos peligrosos. Un NPC rarísimo con diálogos absurdos. Un acceso oculto que conecta zonas del mapa de maneras inesperadas.

Y claro, terminas entrando en ese estado mental peligrosísimo donde piensas: “voy a explorar solo cinco minutos más”.

Error.

Cinco minutos en Mina the Hollower se convierten fácilmente en una hora.

Personajes carismáticos y un mundo que se siente vivo

Otro de los grandes aciertos del juego está en su narrativa.

Aunque las referencias a Bloodborne son clarísimas en tono y ambientación, Yacht Club Games toma un camino distinto en la forma de contar la historia. Aquí no dependemos únicamente de descripciones crípticas ni lore escondido.

Mina habla. Mucho.

Y sinceramente, se agradece muchísimo.

La protagonista tiene personalidad, sarcasmo y una energía constante que ayuda enormemente a mantener el ritmo narrativo. Además, el mundo está lleno de personajes extravagantes con los que realmente apetece interactuar.

Cada vez que regresamos a Ossex sentimos que algo ha cambiado. Nuevos diálogos, tensiones crecientes, personajes preocupados, periódicos que reaccionan a nuestras acciones…

El mundo evoluciona contigo.

Y eso hace que la aventura se sienta viva de verdad.

Incluso hay momentos donde ciertos enemigos o rivales aparecen inesperadamente durante la exploración, generando encuentros muy al estilo de las invasiones de Bloodborne. Son pequeños detalles, pero ayudan muchísimo a reforzar esa sensación constante de peligro.

Y cuanto más juegas, más cuesta dejarlo.

Los pins: la idea que multiplica la profundidad del combate

Cuando ya crees que Mina the Hollower ha enseñado todas sus cartas, llega otro de sus sistemas más brillantes: los pins.

Sí, sobre el papel parecen el típico sistema de accesorios o habilidades pasivas que hemos visto mil veces. Pero en la práctica cambian completamente la manera de jugar.

Y mucho.

Estos objetos equipables alteran habilidades, potencian ataques o añaden efectos especiales que pueden transformar a Mina en una máquina de destrucción o en una especialista absoluta en movilidad y exploración.

Hay pins que permiten realizar saltos adicionales, otros que potencian el daño mientras estamos enterrados, algunos que generan ataques automáticos y otros directamente centrados en provocar estados alterados absurdamente útiles durante ciertos combates.

Y aquí vuelve a aparecer uno de los grandes aciertos del juego: la exploración siempre merece la pena.

Porque los mejores pins no te los regalan. Tienes que buscar, desviarte del camino principal, investigar paredes sospechosas o superar desafíos opcionales bastante exigentes.

Y cada recompensa se siente importante.

No es el típico loot diseñado para llenarte el inventario de basura. Aquí prácticamente cada descubrimiento modifica algo tangible dentro de la experiencia. Y eso convierte la exploración en una obsesión constante.

Un mundo gigantesco lleno de secretos

Hay una frase que resume perfectamente la sensación de jugar a Mina the Hollower: “siempre hay algo más”.

Cuando crees que has descubierto todos los secretos de una región, aparece una nueva conexión entre zonas. Cuando piensas que ya conoces el mapa, encuentras un espejo oculto que te lleva a otro lugar completamente distinto. Y cuando das por terminada una misión secundaria, descubres que realmente solo era el principio.

El juego está repleto de sorpresas.

Y lo mejor es que muchas no están señalizadas de forma evidente. Yacht Club Games confía muchísimo en la curiosidad del jugador y recompensa constantemente la exploración activa.

Hay NPCs escondidos en cuevas perdidas, desafíos opcionales, enemigos secretos, rutas alternativas y una enorme cantidad de contenido que muchísimos jugadores probablemente ni siquiera verán en su primera partida.

Eso hace que el mundo se sienta muchísimo más orgánico.

No parece un mapa construido únicamente para avanzar de punto A a punto B. Parece un lugar lleno de historias, misterios y personajes que existen independientemente de nosotros.

Y sí, también ayuda muchísimo el hecho de que las zonas estén interconectadas de manera brillante.

Hay momentos donde desbloqueas un atajo y automáticamente entiendes cómo varias áreas estaban relacionadas desde el principio. Y esa sensación sigue funcionando igual de bien hoy que hace veinte años.

Jefes espectaculares y combates llenos de tensión

Otro apartado donde Mina the Hollower brilla especialmente es en los enfrentamientos contra jefes.

Hay muchísimos.

Y prácticamente todos tienen personalidad propia.

No hablamos únicamente de monstruos enormes o diseños espectaculares —que también—, sino de combates muy bien pensados donde el juego obliga constantemente a utilizar todo lo aprendido.

Algunos jefes castigan el abuso del soterramiento. Otros exigen movilidad constante. Algunos convierten el escenario entero en parte del combate. Y varios tienen ataques capaces de ponerte realmente nervioso incluso cuando ya conoces sus patrones.

Lo mejor es que rara vez resultan injustos.

Cuando mueres, normalmente sabes exactamente qué has hecho mal. Y eso hace que volver a intentarlo resulte muchísimo menos frustrante.

Eso sí, hay un pequeño problema: algunos enfrentamientos saben a poco.

No porque sean malos, sino porque son tan buenos que da rabia que terminen relativamente rápido. Más de un jefe habría agradecido una fase adicional o un tramo final todavía más salvaje para alcanzar un nivel épico aún mayor.

Pero incluso así, el nivel general es altísimo.

Especialmente en ciertos duelos contra rivales recurrentes que terminan convirtiéndose en algunos de los mejores momentos de toda la aventura.

Pixel art precioso y una dirección artística espectacular

Visualmente, Mina the Hollower es una auténtica barbaridad.

Yacht Club Games vuelve a demostrar que domina el pixel art como pocos estudios actuales. El juego mezcla influencias visuales de NES, Super Nintendo y Game Boy Advance, pero consigue que todo tenga una identidad propia muy marcada.

Cada escenario está lleno de detalles, animaciones y pequeños elementos visuales que enriquecen muchísimo el mundo.

Las ciudades rebosan personalidad. Las mazmorras tienen estética única. Los enemigos poseen diseños memorables. Y Mina, pese a ser una ratoncita aparentemente adorable, transmite constantemente esa mezcla de ingenio y dureza que define al personaje.

Eso sí, no todo es perfecto.

Hay momentos donde el nivel de detalle del pixel art puede afectar ligeramente a la legibilidad de ciertas zonas o ataques enemigos. No ocurre constantemente, pero sí aparece en algunos combates especialmente cargados de efectos visuales.

Aun así, el apartado artístico es tan bueno que resulta difícil no quedarse completamente enamorado de él.

Banda sonora sublime y una localización fantástica

Y luego está la música.

Madre mía la música.

La banda sonora de Mina the Hollower es una de esas que se te quedan metidas en la cabeza durante días. Cada bioma tiene temas propios con muchísimo carácter y varios combates importantes están acompañados por composiciones absolutamente increíbles.

Es de esas OST que no solo acompañan la acción, sino que consiguen empujar constantemente al jugador hacia adelante.

Y eso encaja perfectamente con el ritmo frenético del juego.

Además, la localización al español está muy cuidada. Los textos funcionan genial, el humor se adapta bien y los diálogos mantienen constantemente ese tono cercano y ligeramente extravagante que define al universo del juego.

Y menos mal, porque aquí se habla muchísimo más de lo que cabría esperar en un título inspirado en Zelda o Bloodborne.

El rendimiento en PC y la experiencia técnica

La versión analizada en PC funciona realmente bien.

El rendimiento es estable durante prácticamente toda la aventura, los tiempos de carga son mínimos y el control responde con muchísima precisión, algo especialmente importante en un juego tan centrado en el combate y la movilidad.

Además, el título ofrece bastante flexibilidad de configuración y se adapta perfectamente tanto a teclado y ratón como a mando, aunque sinceramente la experiencia con controller resulta muchísimo más natural.

No hemos encontrado bugs graves ni problemas técnicos importantes durante la partida. Más allá de alguna pequeña colisión extraña o ciertos momentos puntuales donde el caos visual puede dificultar ligeramente la lectura de la acción, el acabado es muy sólido.

Y eso se agradece muchísimo en un juego tan largo y exigente.

Conclusiones

Mina the Hollower no es simplemente “lo nuevo de los creadores de Shovel Knight”. Es muchísimo más que eso.

Estamos ante una aventura gigantesca, inteligentísima y diseñada con un cariño que se nota constantemente en cada pantalla, cada enemigo y cada secreto escondido bajo tierra.

Lo impresionante es cómo consigue tomar referencias tan evidentes —Zelda, Bloodborne, Castlevania, incluso Hollow Knight— y transformarlas en algo completamente suyo.

El soterramiento no es solo una mecánica divertida: es el alma entera del videojuego. Todo gira alrededor de ella y el resultado es un ritmo de juego tremendamente adictivo donde siempre ocurre algo interesante.

Explorar engancha. Combatir engancha. Descubrir secretos engancha. Hablar con personajes engancha.

Y cuando un juego consigue que absolutamente todo lo que haces resulte divertido, probablemente estamos hablando de algo especial.

Puede que haya pequeños detalles mejorables, como ciertos problemas puntuales de legibilidad o algunos jefes que saben a poco, pero son minucias dentro de una aventura que apunta clarísimamente a estar entre lo mejor del año.

Y sí, voy a decirlo sin problema: Yacht Club Games acaba de firmar su mejor videojuego.

Lo mejor

  • El soterramiento y cómo transforma toda la jugabilidad.
  • Diseño de niveles absolutamente brillante.
  • Ritmo adictivo de principio a fin.
  • Mundo gigantesco lleno de secretos.
  • Banda sonora espectacular.
  • Jefes memorables y combate profundísimo.
  • Pixel art precioso con muchísima personalidad.

Lo peor

  • El combate tarda un poco en hacer clic al principio.
  • Algunos momentos pierden algo de legibilidad visual.
  • Ciertos jefes merecían fases más largas.
  • Es peligrosamente difícil dejar de jugar.

Ficha del análisis

Desarrollador: Yacht Club Games
Editor: Yacht Club Games
Plataformas: PC, PlayStation 5, Xbox Series X/S, Nintendo Switch
Versión analizada: PC
Género: Acción / Aventura / RPG
Duración aproximada: 20-30 horas
Textos: Español

Nota final:

9,2/10

*Este análisis de Mina the Hollower ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por Yacht Club Games

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo