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Palmar en el último turno de un combate de cuarenta minutos por culpa de un hexágono mal calculado tiene una gracia macabra. Si eres de los que todavía le da vueltas a esas cosas en la cama, Veterum te va a costar unas cuantas horas de sueño. Lo nuevo de Crasleen Games se mete de cabeza en ese pozo sin fondo que es el rol táctico independiente en PC, una liga donde la frustración y la adicción van de la mano. Y ojo, porque viene con ganas de complicarte la vida.

La historia nos suelta sin muchos preámbulos en un mundo que huele a azufre y fin de los tiempos. Hay sectas haciendo sacrificios en cada esquina, profetas locos y nosotros cargando con el mochuelo de liderar la última resistencia de los Guardianes de las Puertas. Una premisa oscura que bebe clarísimamente de la mala leche de Battle Brothers, pero vistiendo el conjunto con una ambientación de fantasía clásica que nos ha recordado a los momentos más sesudos de Age of Wonders. Os lo dice un viejo perro de la guerra de wargames con un par de batallas a las espaldas…

Algún lector avispado se preguntará el motivo de este tardío avance de un juego salido en Early Access en pleno 2025, bueno, pues ya casi te has respondido. Ya casi ha salido la versión 1.0

Mercenarios, comida y tensiones raciales

La chicha del juego se divide en dos bloques: dar vueltas por un mapamundi procedural buscando dónde rascar unas monedas y el combate táctico puro. Aquí no hay misiones de relleno ni caminos marcados; el mapa cambia en cada partida, modificando la posición de los pueblos, los contratos y los monstruos que te van a asaltar en los caminos.

Llevar una compañía mercenaria en este juego es un dolor de cabeza constante (en el buen sentido). Tus soldados tienen la fea costumbre de querer cobrar todos los días, comen como limas y su equipo se desgasta con solo mirarlo. El bucle engancha una barbaridad: pillas un encargo en una aldea mugrienta, rezas para que no te embosquen de camino, resuelves el percal a base de guantazos, cobras y te gastas el oro inmediatamente en tabernas para curar a los heridos y contratar a algún campesino que sirva de carne de cañón en la siguiente misión.

Lo divertido empieza cuando dejas de reclutar solo a humanos muertos de hambre. A tus filas se pueden unir enanos cabezotas, elfos bastante estirados o los turanos, unos hombres salvajes que son auténticas picadoras de carne en las distancias cortas. Mezclar estas razas no sale gratis; Crasleen Games ha metido un sistema de moral y compatibilidad que hace que poner a un elfo y a un enano en la misma línea del frente sea una bomba de relojería.

Cada personaje es un lienzo en blanco con sus propios vicios y virtudes. Si consigues que un soldado sobreviva lo suficiente, puedes moldear sus estadísticas y habilidades a tu gusto. El juego tiene detalles geniales, como otorgar bonus permanentes a un recluta si sobrevive a un número concreto de combates contra una facción. Eso crea un vínculo peligroso: dejas de verlos como píxeles y pasas a cogerles cariño. Por eso, cuando un orco le vuela la cabeza a tu arquero favorito por un error tuyo, la bajona es real.

El peligro del fuego amigo y las físicas del terreno

Cuando toca desenvainar, el juego exige atención total. El combate funciona con puntos de acción tradicionales, pero se siente mucho más vivo gracias a cómo interactúa el escenario. Las coberturas y las líneas de visión son sagradas, y la altura da una ventaja de daño tan bestia que pelear cuesta arriba es un suicidio.

Aquí el mapa no es un simple decorado. Si ves un barril inflamable cerca de un grupo de enemigos, puedes hacer que tu mago lo reviente con un hechizo de fuego. Pero cuidado con pasarte de listo: si el viento cambia de dirección, el humo cegará a tus propias tropas o el incendio se propagará hacia tu posición. El fuego amigo está activado por defecto y no hace distinciones; vas a calcinar a tus propios caballeros más veces de las que te gustaría admitir.

A esto hay que sumar un sistema de empujones muy gamberro. Romper las líneas enemigas cargando con un escudo para tirar a un ballestero por un desfiladero o estamparlo contra una pared para dejarlo aturdido es una delicia. Entre los flanqueos, las zonas de control y los estados alterados, cada turno se convierte en un puzle sangriento.

Catapultas y asedios de verdad

El punto donde el título saca pecho y se desmarca de otros rivales pequeños es en los asedios a fortalezas. Olvídate de las escaramuzas en el bosque; cuando te toca asaltar un castillo bien defendido, la escala cambia por completo. Toca lidiar con maquinaria pesada: catapultas que derriban muros, balistas gigantescas y escaleras que tus tropas deben plantar mientras les llueve aceite hirviendo desde las almenas.

Son batallas largas, de desgaste puro, donde las tácticas habituales no sirven. Necesitas zapadores que abran brechas, tíos con escudos pesados aguantando el tipo en la puerta principal y magos levantando muros de viento para frenar las flechas. Visualmente, con ese pixel art tan cuidado, ver las murallas saltar en pedazos es un espectáculo.

En el plano técnico, la versión de PC va fina filipina. No necesitas una tarjeta gráfica de última generación para mover el juego a sesenta imágenes por segundo estables, y los tiempos de carga son casi instantáneos (algo vital porque vas a pulsar el botón de cargar partida bastantes veces). La interfaz con teclado y ratón responde de maravilla y no te ahoga en menús raros, permitiendo gestionar el inventario y ver las estadísticas de un vistazo. La música, muy en la onda de fantasía oscura y opresiva, acompaña perfectamente la tensión de los combates.

Conclusion

Veterum es un regalo para los amantes de la estrategia de la vieja escuela que están cansados de juegos que los traten como si fuesen tontos. Es un título duro, que castiga los errores sin miramientos, pero que a la vez ofrece herramientas de sobra para que diseñes tus propias estrategias. Su mezcla de gestión mercenaria, combates con escenarios interactivos y asedios brutales te va a tener pegado a la pantalla durante semanas.

Lo mejor

  • Un combate táctico excelente donde el terreno, el clima y los elementos juegan un papel real.
  • La gestión de la compañía; los soldados se sienten únicos gracias a sus rasgos y procedencia.
  • Los asedios a castillos con maquinaria de guerra son espectaculares.
  • Poder configurar la dificultad al milímetro para adaptar el desafío a tu tiempo libre.

Lo peor

  • La cantidad inicial de estadísticas, rasgos y modificadores puede abrumar en las primeras dos horas.
  • Alguna que otra decisión extraña de la inteligencia artificial aliada cuando juegas misiones con escolta.

Ficha técnica

  • Desarrollador: Crasleen Games
  • Editor: Crasleen Games
  • Plataformas: PC

He estado a punto de poner nota y todo porque esto es casi una versión 1.0, por lo que si que os he dejado lo que destaco y lo que me parece que no es tan bueno. En definitiva esto es casi un análisis.

*Este Avance de Veterum, ha sido posible gracias a una clave de PC facilitada por Crasleen Games

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